El consenso es felicidad. |
Terminada la Copa del Mundo, la sociedad profundiza la agenda de sus preocupaciones y la política se ve obligada a ese desacople de diseñar la estrategia para su supervivencia. Es casi una contradicción de origen en la historia libertaria. Armar un camino dentro del sistema para su propia continuidad. La intranquilidad presidencial es una pieza de ese esquema en donde, en palabras de un integrante estratégico de la mesa de opinión política, “todavía está abierto el juego para cualquier cosa” en los acuerdos con los gobernadores. Es una forma de decir que hay unidad de criterio en que el plan es priorizar la elección presidencial por encima de la búsqueda de pintar el mapa de violeta en las provincias. En ese revoleo, el PRO, es una pieza pendiente de resolución. Mauricio Macri llegó al país después del partido y el lunes ya estaba reunido con Cristian Ritondo. El martes las reuniones políticas se ampliaron y diversificaron. A Santiago Caputo lo tienta muchísimo buscar un acuerdo con los amarillos de a uno y prescindiendo del ex presidente. Es una amenaza que alrededor de Macri miden milimétricamente. Miran con picardía la encuesta de Federico Aurelio que lo tiene con un 7 por ciento de intención de voto. No le alcanza para ser candidato, pero es una delicia para negociar con un presidente intranquilo. Ritondo intermedia. El PRO tiene 35 municipios bajo su órbita y tres provincias (en rigor, dos provincias -Entre Ríos y Chubut- y la Ciudad). La madre de todas las batallas de esta negociación es la Capital. De las primeras cosas que preguntó Mauricio cuando bajó del avión fue por Jorge Macri y sus intentos de acercamiento a Karina Milei. Por ahora los libertarios dilatan definiciones. Se impone suspender las PASO para construir el objetivo presidencial de reelegir. ¿Arreglarán antes o después de esa votación?. Esa resolución dirá mucho sobre el futuro. Axel Kicillof ya elabora estrategias con un escenario sin PASO. En el menú de opciones peronista absolutamente todo puede pasar. ¿Habrá un candidato de unidad sin internas abiertas?. ¿Podría Sergio Massa ser, por ejemplo, candidato a gobernador?. Kicillof tiene bajo su poder la explosiva decisión de desdoblar y producir un efecto desestabilizante el año que viene en la previa a la nacional, pero superpone su propia necesidad obvia de que los intendentes y la provincia entera traccionen su potencial candidatura, un hecho que sólo podría suceder en simultáneo con el voto nacional. Son tantas las decisiones por tomarse que cualquier elucubración es fantasía pero hay una certeza: a pesar del impedimento legal que rige ahora a los intendentes del conurbano que no pueden reelegir por la ley que prohibió la reelección indefinida en la gestión de Vidal, Kicillof está decidido a ayudarlos en la misión de revertir esa prohibición. Sergio Massa, principal impulsor de la ley que limita la continuidad de los intendentes, ya comunicó que frenará en la Legislatura esta movida. Sólo queda una opción en la Corte Suprema. Habrá que ver. Cristina y Kicillof son por ahora dos vectores rumbo a colisión. Alrededor de la ex presidenta elaboran una estrategia de Cristina candidata sondeando excepciones jurídicas. Alrededor del gobernador sostienen que “si ella no juega bien, el kirchnerismo sacará el 5 por ciento de los votos”. Osado. Es intrigante imaginar quiénes llegarán fuertes al año que viene. En todas las elecciones latinoamericanas del último tiempo, las campañas fueron cortas, vertiginosas y con resultados sorprendentes. Es la era de lo impredecible. Mucho antes de que se defina el escenario argentino, vienen elecciones en Israel, Estados Unidos y Brasil. Todos resultados que impactarán. |
Una encuestadora argentina asertiva y lúcida dio una clase en la universidad hace pocos días y buscó en sus archivos estudios cualitativos sobre la relación de los argentinos con la clase política en 2020, al inicio del gobierno de Alberto Fernández, cuando parecía haberse producido un renacer de la fe, una masiva participación y apoyo posterior al candidato ungido por Cristina Kirchner a la Presidencia. Una fe que también había disfrutado Macri en los inicios de su gobierno. Seis años después, ese archivo -que tiene la distancia de la prehistoria- mostraba que ya entonces había respuestas contundentes con respecto al descontento; la desvinculación de la sociedad con sus representantes. Una relación que se mostraba dañada pero que casi nadie hizo entonces -ni en 2023- una lectura que revelara esa contundencia. “Estaba ahí tan claro y no lo vimos”, dijo la consultora a sus alumnos. Cierto que quien sí lo vio fue Santiago Caputo con su socio en la consultora Move, Rodrigo Lugones, que por entonces pensaban outsiders que pudieran llenar este vacío, enamorar desde afuera, convencidos de que lo que vendría sería sin duda un producto exótico de la política. Ese casting no incluyó solamente a Javier Milei, tuvo antes otros intentos. La gran pregunta es si ahora, en la enorme maraña de entrevistas cualitativas que se realizan, se revela algo todavía invisible. Hacia donde evolucionó ese divorcio. Elizabeth Noelle-Neumann, la politóloga alemana que es un clásico entre los académicos de opinión pública, introdujo un concepto que la hizo célebre en los 70 sobre la espiral del silencio en las sociedades, una idea que, para sintetizarla mucho, describe que el consenso de las mayorías hace a la felicidad. El ejemplo más real y vigente acaba de terminar: lo que nos pasó a los argentinos en la copa del mundo. Sin embargo, el mismo lunes nos impactó de frente, una explosión de redes que fue creciendo sostenidamente mostrándonos a los argentinos con una imagen que nos enfurece. Yuval Harari -y muchos otros intelectuales- explican con claridad meridiana que nada atrapa tanto como la rabia, el miedo o el odio. “Si alguien te hace sentir rabia, tú no eres capaz de mirar para otro lado. Así que las redes sociales se dedicaron a expandir el miedo, la rabia y el odio. Y esto ha roto esa conversación que es la democracia”. ¿Cómo operará esta condición sobre los argentinos en la campaña del año que viene?. ¿Cuál será la estrategia de un presidente que llegó desde el mar de las redes, pero que ahora es un engranaje de poder?. El politólogo jesuita Rodrigo Zarazaga, que estudia como pocos el sentir de los que viven en las zonas más difíciles del conurbano, fue uno de los que vio en 2023 cómo un enorme sector de esa población había perdido la fe en el peronismo. Son gran parte de los que se mudaron a la fe en el cambio que representó Milei. En sus últimos relevamientos, Zarazaga encuentra una fuerte pérdida de fe también ahora. “Nadie se recupera de perder la fe dos veces”, suele describir. ¿Qué hay del otro lado de esas sensaciones que aparecen?. Son preguntas futuristas, escenarios inciertos todavía. Sólo aptos para los que la ven. |
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