El pánico de la participación. |
La competencia desdoblada en Buenos Aires está llena de finales impredecibles. Uno de ellos es la participación: si hay resultado a la vista es que todas las que sucedieron en lo que va del año electoral demostraron menos interés de la gente por votar. Esta semana, una consultora muy prestigiosa realizó tres focus group sobre votantes porteños a Milei, Massa y Bullrich en 2023 que no fueron a votar en los comicios del mes pasado. “No fui a votar porque estaba trabajando”, “no quise votar, ¿para qué?. No voy a votar más a nadie. Están todos chiflados, enfermos de poder”, “no sabía a quién votar. No quería tirar un voto. No me seducía”, “es muy barato no ir a votar. Si se votara algo importante, ponele”. Fueron apenas algunas de las respuestas que dieron a la consulta de por qué faltaron. En la Rosada, decidieron estudiar este fenómenos con preocupación porque a pesar del triunfo contundente de Adorni, también muchos de los suyos, prefirieron no participar. En las largas horas de escucha se repiten muchas sensaciones de hartazgo: “Vamos de nuevo con estos tipos o probamos con algo nuevo y si chocamos, chocamos”. Como si todo lo que pudiese alternar a Milei, debería venir de afuera del sistema político. Es un mapa creciente de un problema que preocupa al mundo y que está muy relacionado con la zona de fragilidad que transitan las democracias. En abril de este año, se reunió en Lituania la convención de Venecia, un órgano muy prestigioso de la Unión Europea creado poscaída del muro de Berlín con el objeto de cuidar los sistemas electorales de los países que la componen. Las conclusiones de ese encuentro podrían ser una señal para la Argentina: el tema principal de esta reunión fue promover la estabilidad de la legislación electoral. Copio textual: “Se discutió la importancia de mantener un marco legal electoral estable para garantizar elecciones libres y justas. Se destacó que los cambios legislativos deben ser cuidadosamente considerados y, preferiblemente, no implementarse en el período inmediatamente anterior a las elecciones para evitar confusiones”. Todo lo contrario a lo que está pasando. |
Intrigas del plan del Colchón. |
Como contamos acá hace dos semanas, el gobierno es consciente de que el plan Colchón depende no tanto de la buena fe de los gobernadores en sumarse a la movida (14 provincias se adhirieron y dos lo harán la semana que viene), sino de la aprobación de modificaciones sobre todo a la ley Penal Tributaria. Hasta hoy podés tener causa penal como evasor simple por 1.5 M de pesos y agravada por 15 millones. ¿Quién se quedaría tranquilo usando fondos no declarados para cualquier compra si en la Justicia podrían denunciarlos por evasión?. Con Juan Pazo del ARCA y José Luis Espert, que además de futuro candidato por PBA, es el presidente de la comisión de Presupuesto, anunciaron dos proyectos. Uno es para blindar a los ciudadanos que adhieran al régimen simplificado de Ganancias: si una persona compra cinco departamentos, el organismo recaudador sólo impugnará Ganancias por lo que haya facturado, no por sus nuevos bienes. “No te va a buscar nadie por los ahorros que te ganaste y que son tuyos”, dijo Pazo. “Principio de inocencia fiscal”, bautizaron a los proyectos y buscarán dar una discusión fuerte para lograr su aprobación. Es todavía una incógnita si lo lograrán pero el oficialismo está convencido de que quienes no lo hagan, tendrán a la sociedad en contra. Prematuro de saber. En esta misma semana, el gobierno publicó también reglamentaciones de la UIF y ARCA sobre la aplicación del decreto 353/2025 que delineó en términos generales al plan Colchón. Llamaron la atención de los especialistas en lavado de dinero los montos por los cuales los escribanos deberían hacer algún tipo de reporte por una operación sospechosa: con la nueva normativa, escaló a 200 mil dólares. Menos de eso queda liberado a un voluntarismo que exige a los organismos de control sobre “perfiles de los clientes” para ver si son dudosos. Los escribanos, en el idioma del GAFI (el organismo internacional que revisa el comportamiento de los países en las maniobras de prevención de lavado de activos), son los “gatekeepers” -guardianes de la puerta- que por la naturaleza de su profesión, pueden facilitar operaciones financieras que podrían ser utilizadas para el lavado de dinero y la financiación del terrorismo. Por eso exigen que los países obliguen a los escribanos a informar a los organismos de control operaciones sospechosas. ¿Realmente la clase media con ahorros en el colchón tiene 200 mil dólares guardados con ingresos legítimos?. En octubre pasado, la Argentina logró zafar de la lista “gris” en la que el GAFI amenazó con colocarnos por mal desempeño en la prevención de lavado. Hay otro alerta solapado en todos los anuncios del plan “de reparación histórica de los ahorros”: ni en el decreto original ni en las reglamentaciones de la UIF se hizo ninguna aclaración sobre la exclusión de las Personas Expuestas Políticamente (PEP) de este nuevo régimen. Sólo el artículo ocho dice que no se violarán normas de lavado pero si uno toma la letra tal cual está hoy, ¿un funcionario político o judicial podría ir con 199 mil dólares a comprarse un lote que nadie lo reporte?. En febrero del año que viene hay una revisión del GAFI sobre la Argentina: ¿ayudarán estas medidas?. En el gobierno, juran que no entrarán en colisión con normas internacionales. De todos modos, son problemas gourmet probablemente para una gestión que está apremiada por sumar dólares. |
Números de una catástrofe. |
Más allá de los devenires en la acumulación de reservas, esta semana se conoció el resultado de las pruebas Aprender que reflejan un estado de situación muy relacionado con décadas de crisis económicas. Este es un país donde la mitad de los chicos de ocho años, no comprende lo que lee. Repito: la mitad no comprende lo que lee. Y donde el 54,6% de los alumnos de secundaria no puede resolver problemas básicos de Matemática. Esta cifra era del 40% hace diez años. Si hacemos foco en esos adolescentes según su situación social, el resultado es desolador: el 70% del percentil socio económico más bajo no alcanza el nivel mínimo de Matemática mientras que en el percentil más alto, esa cifra baja a 36,3%. La educación pública también muestra señales de crisis estructural: en la escuelas estatales, el 62,2% está por debajo de los saberes básicos de Matemática pero si miramos la educación privada, el número baja a 38,7%. Esos registros a veces revelan historias individuales que parecen delirantes como encontrar que un tercio de los últimos grados de una primaria de Ciudad en zonas de altos ingresos tiene a un tercio de los chicos de sexto grado sin poder resolver problemas matemáticos elementales. Es cierto que la pandemia hizo un daño estructural pero pasaron cinco años. ¿Qué país somos?. ¿Qué país seremos con esta radiografía educativa?. Un spot que acaba de salir en la campaña #QueEntiendanLoQueLean de la ONG Argentinos por la Educación, lo simplifica con mucha claridad: “Supimos ser un faro educativo para América Latina. Entre 1869 y 1947 el analfabetismo bajó del 77% al 14%. Hoy, no entendemos nada”. |
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