Un
momento que será imborrable, por el reconocimiento recibido.
¡Si
habrán pasado horas, días, meses y años!, transitando los caminos de Villarino.
Por mucho tiempo recorrí a diario los pueblos. Porque la cosa nació un buen día en Médanos, el 7 de mayo de 1970, pero, muy pronto, se hizo carne en todas y cada una de las localidades del distrito.
Por mucho tiempo recorrí a diario los pueblos. Porque la cosa nació un buen día en Médanos, el 7 de mayo de 1970, pero, muy pronto, se hizo carne en todas y cada una de las localidades del distrito.
Hubo amaneceres casi, incluso, que me sorprendieron en una casa amiga, tras la larga charla después de sesiones nocturnas del Concejo Deliberante; la cena; y el intercambio de puntos de vista que nos llevaba horas.
De esos momentos, imborrables, rescato a Liliana Payva de Novo, que discutía conmigo temas del momento, porque teníamos opiniones encontradas.
Lo valioso de eso era que, al día siguiente, solía aparecer en mi casa con proyectos o escritos. Sabía que más allá de todo, había seguridad de que lo ideado saldría comentado. Criticándolo a veces, pero respetando la posición de cada uno.
Tanto eran otros tiempos que alguna vez tuve una banca similar a la de los concejales, en el recinto. No votaba, pero a la edición siguiente del periódico ponía mi parecer.
No había ni internet; ni celulares; ni whatsapp: ni correo electrónico; ni blogs; ni páginas web, ni nada que se le asemejase. Pero, ¡cuidado!, un poco más tarde, todo se sabía.
Hubo una vez, allá por el primer cuatrimestre del ’87, en que algunos intentaron, en el HCD, declararme “persona grata”.
Sin embargo, 30 años después, este miércoles (17), viví una de las mayores satisfacciones de mi tránsito de décadas por todos los rincones del más extenso partido de la provincia de Buenos Aires.
Y fue así porque el reconocimiento, por “viejo” (60 años en el periodismo) y por “tozudo” (47 editando un periódico que se convirtió en histórico, DIARIO VILLARINO, ahora digital) llegó en Médanos (“mi lugar en el mundo”). Y a través del Concejo Deliberante, genuina representación de la voluntad ciudadana
Sólo se me ocurre trasmitir un ¡¡¡GRACIAS!!!, enorme, por el feliz momento vivido. Eso me hizo pensar que tanto esfuerzo no ha sido en vano. La crónica, periodísticamente hablando, quedará para otro momento.
Luis María Serralunga

