Reiteró dichos
anteriores
y prometió agua y cloacas.
Nada nuevo bajo
el sol (o la luna que prefirió no aparecer), este jueves (12), en la asunción
del segundo mandato del intendente municipal de Villarino.
El teatro de la
Asociación Italiana de Médanos, sí, lució colmado, a lo largo y lo ancho de las
butacas previstas para el público (no hubo lugar para los periodistas).
El acto se
extendió por espacio de 90 minutos, sin muchas novedades para resaltar.
Sí, acaso, la
nominación de Martín Ravanesi, joven abogado, para ubicarlo al frente de la
cartera política del municipio. O la sugestiva incorporación del ex diputado
nacional Gustavo Bevilacqua (todo queda en familia), como jefe de gabinete (ad
honorem), un cargo cuyo anterior ocupante –el recordado Horacio Brión– no tuvo
siquiera un despacho para desarrollar su función, hasta que se fue.
Lo demás, apenas
para cumplir una rutina. Sin mención, siquiera, en poco más de 30 minutos que duró el discurso, del nuevo alistamiento que la
agrupación gobernante ha tomado como propio, en el espectro político.
Puede destacarse,
por lo que implica para la gente, la promesa de “agua y cloacas”, para todos,
como prioridad para el período de gobierno que se ha iniciado. Lo demás, sólo
una reiteración de cosas ya dichas, casi hasta el hartazgo durante los cuatro
años que pasaron.
¡Ah, sí!: un
nuevo homenaje a un medio de la región; y ni siquiera una mención para los
locales que “acompañan” el devenir del distrito, día por día. No puede extrañar…













