A Caputo nada de esto le preocupa.
Su alineamiento con el Presidente es total. Y viceversa. Los dos ven en el círculo rojo un foco de acecho, no de colaboración. Un síntoma que se repite con líderes tan distintos como Cristina, Macri y Alberto. Y en sus resultados de la macro todos hitos de éxito. Hace averiguaciones obsesivas sobre cuánta plata podrían tener los argentinos afuera del sistema. Mira el
blanqueo con obsesión. Siente que los dólares vendrán de ahí.
Las muestras de empatía entre Milei y su encargo de la Economía son públicas y permanentes, pero hay un universo de dirigentes del PRO que conoce profundamente a Caputo, lo siente como propio y está
desorientado. Eso le pasó, por ejemplo, a Horario Rodríguez Larreta, con quien comparte una relación muy cercana, y en el medio de una conversación, le dijo: “Con quién estoy hablando? .Con Milei o con Toto?”. El ministro ni se inquieta.
La dinámica de funcionamiento entre el Presidente y Caputo está
sobrada de seguridad. No hay reuniones personales entre ellos. Se ven generalmente sólo en gabinete. Ni siquiera necesitan largos llamados telefónicos. Cruces de chats y confianza total. Especialista en finanzas, “Toto”
acumula áreas que desconoce como Infraestructura o Agricultura. ¿Le molesta al ministro?. “En lo más mínimo, está encantado”, dicen a su alrededor.
Ayer Milei aseguró que
Federico Sturzenegger ingresará al gabinete después de la aprobación de la ley Bases. En rigor,
puso en duda al equipo completo después del hito de esta ley que todavía no tiene dictamen en el Senado y que entró en una zona pantanosa que
abre infinidad de planes alternativos y preocupaciones en el núcleo de poder. Hubo quiénes leyeron este anuncio como una señal de alerta por las oscilaciones que tuvieron esta semana los dólares paralelos. Nada de esto preocupa al titular de Economía.