| Mauro Damián Chiarellotto, jurará como edil el 10 de diciembre |
Como cuarto de la lista del espacio Juntos.
La aplicación del sistema D’Hont tiene esas cosas.
Y por eso, hasta
conocerse los cómputos definitivos del escrutinio, nunca puede definirse, con
certeza, cuántos escaños corresponden a cada uno de los espacios políticos
participantes de una elección, como la reciente del 14 de este mes de
noviembre.
Tras los comicios
municipales, en Villarino, se “especulaba”, sólo eso, con una distribución de
las 8 bancas en juego: 3 para la lista de Juntos; otras 3 para el oficialismo
verde de Acción por Villarino; y 2, finalmente, para el Frente de Todos.
Ahora, con
números finales a la vista, es otra la situación: Juntos se hará de 4 plazas; 2
serán para los verdes; y las 2 restantes, para el FdT.
Eso determina
que Mauro Damián Chiarellotto, ingresará al Concejo Deliberante el 10 de
diciembre venidero. Acompañará entonces a Carolina Aldunate, Raúl Mujica y
Angela Corinti, que se habían “asegurado” sus lugares con antelación. Esos
nuevos ediles se sumarán a Mauro Koch, con dos años más de mandato vigente.
Los verdes verán
descartada la incorporación de Gabriel Olivieri, que era el tercero de la
papeleta oficialista. Seguirán Natalia Kunusch, Viriginia Fornasier, Antonio
Cassataro y Sandra Moretti (ésta última, décima segunda de la lista 2019), con
mandato todos ellos hasta el 2013. Se añadirán Martín Ravanesi y Graciela
Almirón, de la papeleta 2021.
Quienes no
tendrán variantes, a estar de los cómputos definitivos, serán los del Frente de
Todos. Se incorporarán Eduardo Fabián Marlia y María Del Valle Otero, electos
el pasado 14; y continuarán, nominados en el 2019, Susana Velásquez, Ignacio
Dallavía y Carolina Pellejero.
La conformación
futura del HCD da lugar, por estas horas, a toda clase de especulaciones sobre
la consagración de la mesa de conducción del cuerpo. Específicamente, y como
prioridad, la elección de quien tendrá la responsabilidad de suplir, desde el
venidero 10 de diciembre a Omar Promenzio, actual presidente.
Si bien la
primera minoría (antes mayoría absoluta) seguirá en manos del bloque verde, no
ocurrirá eso con la presidencia del concejo. Aun en la más desventurada de las
versiones, se da por sentado que un radical o un “peroncho”, ocuparán ese
lugar, haciendo valer, unos y otros y de algún modo, los 5 votos de los que
dispondrán.
Cómo “conjugarán”
sus conversaciones hasta nominar el relevo natural de Promenzio es la cuestión
a resolver. Nadie, en su sano juicio, dejaría entrever la posibilidad que una
de las bancadas “de 5” se una a la “de 6” para modificar la previsible
historia. Bueno sería que eso ocurriera, después de poner énfasis (todos menos
los verdes) en el imperativo de “terminar con las mayorías absolutas”. Pero…
De todo aquello
que se refiere al parlamento distrital, no puede dejar de mencionarse un hecho
“saludable”, que implica un reconocimiento a “valores”, no muy habitualmente
tenidos en cuenta.
| Adrián Carbayo, asesorando... |
Adrián Carbayo,
de alguna forma (no excluyente) a punto de concluir su gestión como secretario
legislativo, ha andado últimamente muy cerca de Adolfo Alsina, uno de los
distritos de la “sexta”.
Pero para nada
tiene que ver su presencia en Carhué, con alguna posibilidad de ocupar algún
cargo afín al que todavía detenta en Médanos.
Sin embargo, el
magíster ha colaborado con el HCD de aquellos pagos, en la elaboración del
Reglamento Interno de ese cuerpo. Y ha estado lustrando a ediles de allá, en
esos aspectos tan valiosos “a la hora de hacer las cosas bien” en el recinto.
Algo que no siempre ha sido posible en el HCD de Villarino, donde pocos han
echado manos del RI elaborado en tiempos de Sergio Damiani como presidente; y
del propio Carbayo como secretario; y después, mejorado, con algunas
correcciones.
Lo de Carbayo es
elogiable por cierto. “Experiencia y aptitudes no le faltan”, se ha dicho, para
“seguir en el cargo”. De todas formas, si así no lo fuere, le aguarda su
retorno a la Dirección de Faltas.
Todo lo demás, enmarcado en el recambio que se viene, se irá sabiendo con el avance de las horas. Nada está dicho como última palabra, muy a lo que es “un estilo, acuñado por décadas” en la política de Villarino. O sea…