Nueva negociación entre gobierno
y gremio, en el municipio. Malestar en Hilario Ascasubi y quejas en Pedro Luro.
Los cortes de energía, sin ninguna solución (aunque se achaque culpa al rigor
estival).
Hasta lo que puede saberse, siempre de fuentes
confiables, este miércoles (24), se llevará adelante el segundo encuentro entre
la dirigencia del Sindicato de Trabajadores Municipales de Villarino,
encabezada por Marcelo Cesetti, y los funcionarios del ejecutivo comunal, en
este caso el secretario de Planeamiento
y Control de Gestión, contador Miguel Agel Diez; y el titular de la cartera de
Gobierno, Gonzalo Silva.
No es extraño que así sea. Por lo
común, el intendente municipal, doctor Carlos José Ceferino Bevilacqua, por
estos días en uso de su licencia, deja en manos de sus colaboradores, las
negociaciones con el gremio de los empleados comunales, si de cuestiones “paritarias”
se trata.
La reunión, seguramente en la
sala de situación, permitirá continuar con las conversaciones, relativas
esencialmente, a aspectos salariales para el ejercicio recién iniciado (se dice
de una tercera instancia).
Mientras eso sucede en ese ámbito
de la relación entre gobierno y el sindicato, no hay mayores novedades en torno
al reducido quehacer legislativo, en altos del palacio municipal. Si se
menciona la presencia habitual del titular del cuerpo parlamentario, Omar Promenzio;
y, con intermitencias, la de los ediles, más bien ocupados en el descanso anual…
o, en todo caso, a recibir algunos reclamos que no cesan, pese al rigor de la
época estival.
A propósito de ello, se dice de
no poco malestar, en Hilario Ascasubi, respecto de la determinación
gubernamental que haría que los chicos que concurren a la guardería de esa
localidad deban hacerlo, en lo sucesivo, a las instalaciones del nuevo jardín
de infantes. Los padres no estarían para nada de acuerdo con ese criterio,
habida cuenta del esfuerzo que ellos mismos hicieron, en su momento, para que
la guardería tuviera su lugar en Ascasubi.
En otro orden de cosas, crecen –según
voces que trascienden– dos “focos” de mal disimulada contrariedad vecinal.
Por
un lado, la falta de una debida atención hacia el sitio veraniego del balneario
La Chiquita (se le sumaría cierta inquietud por el hecho de que la villa
seguiría siendo de “propiedad privada” al no haberse finalizado ciertas
instancias administrativas, por darle alguna definición, quizás un tanto
impropia).
Por otro costado, menudean las
críticas por la falta de control, en Pedro Luro, de las picadas, o maniobras
parecidas, que caracterizan al tránsito en esa localidad. Se reclaman, en ese
sentido, los reductores de velocidad, que le pongan coto a ese no poco riesgo
lugareño, que contrasta con los controles en los que se pone énfasis en la ruta
o en el ingreso a los sectores urbanos, una mecánica que sí, en contrapartida,
es motivo de elogio.
De todas maneras, hay quizás
algún problema recurrente que exaspera, y no poco: la reiteración de los cortes
de energía que, lamentablemente, se renuevan en la zona norte del distrito.
Como muestra (basta un botón,
expresa un viejo dicho) está lo ocurrido este lunes (22). EDES informó, y se lo
dio a conocer a través del área de Comunicación y Medios del municipio, a cargo
ahora de la licenciada María Eugenia Herrera, que “debido a fuertes ráfagas de viento se derribaron 11 postes de media
tensión en Chapalcó”. Se añadió, sobre las 9 de la noche, que “en estos
momentos la empresa se encuentra haciendo un relevamiento para comenzar los
arreglos”. Y se consignó, finalmente, que “se estima que, mañana (por este martes
23) por la tarde ya estén reparados”.
Es una obviedad que contra la
naturaleza es poco lo que puede hacerse. Lo es, también, que resulta
intolerable que la distribuidora de energía siempre tenga “excusas” que no
resuelven los problemas manifiestos que se sufren, y mucho, como una constante.
Para colmo de males, el rigor
estival sigue, aunque los pronósticos hayan indicado que eso cambiaría por
estas horas…


