El avance furioso de nuevas tecnologías, entre ellas la sorprendente Inteligencia artificial, obliga a que el sector público se valga de ellas para hacer la gestión pública más eficiente. ¿Qué tan lejos está la Argentina de ese futuro cada vez más presente?. Hoy tenemos necesidades más básicas, como digitalizar los expedientes municipales y dejar de usar papel.
Nicolás Pstyga, septiembre de 2024.
Robots que
atienden en restaurantes, máquinas que elaboran un plan de trabajo, algoritmos
que interpelan a la perfección a una sociedad cada vez más exigente. Cuando
vemos en nuestros días a la ciencia ficción caminar al lado nuestro como la más
tangible realidad, no deja de sorprendernos que todavía para validar una
documentación en muchos lugares se formen filas larguísimas, para obtener un
insípido sello de tinta ilegible.
La realidad de la
mayoría de los municipios de nuestro país está bastante alejada de la
inteligencia artificial: es cierto que en algunos municipios ya estamos
trabajando con softwares de IA que permiten optimizar algunas áreas de la
gestión, con excelentes resultados, pero sólo lo hicimos donde hace al menos
dos o tres años empezamos a digitalizar procesos.
Hoy tenemos
necesidades más básicas, como digitalizar los expedientes municipales y dejar
de usar papel, algo en lo que el Estado Nacional y muchos estados
provinciales vienen avanzados, pero en los municipios empezamos hace pocos años
y hasta ahora son la excepción en lugar de la regla.
¿A qué llamamos
"municipios digitales"?.
Cuando hablamos
de "municipios digitales", nos referimos a aquellos municipios
que utilizan tecnología para transformar y digitalizar tanto los servicios al
ciudadano como su gestión interna.
El objetivo
principal de que un municipio sea digital es mejorar la eficiencia en la
gestión, democratizando al mismo tiempo el acceso a los servicios públicos para
la ciudadanía, sin dejar de lado aspectos fundamentales como tener
políticas eficaces en materia de conectividad.
Argentina y el
mundo.
Está claro que en
nuestro país la urgencia no deja lugar a lo importante y el aggiornamiento
tecnológico de los sectores controlados por el Estado ha avanzado a empujones
en algunos casos.
Pero hay aspectos
en los que Argentina viene muy bien: hace 23 años que tenemos Ley de Firma
Digital, con lo cual no existe limitación alguna para reemplazar el papel.
Incluso en el
Estado Nacional pasaron innumerables presidentes, de diferentes colores
partidarios, que no solamente respetaron a rajatabla las normativas existentes,
sino que todos pusieron lo suyo para impulsar aún más la digitalización.
Pero en
comparación con otros países, venimos flojos a nivel local: obviamente la
Ciudad de Buenos Aires es la que más destaca porque fue de las primeras en
comenzar este proceso, pero si hablamos de municipios, es donde más se
necesita y donde menor es el costo para implementar procesos digitales.
Observando al
resto del mundo, hay países destacados como España y Estonia. En
España el plan de gobierno digital tiene muchos años, está plenamente instalado
en la ciudadanía y las administraciones públicas locales pusieron lo suyo.
Estonia, por su parte, es palabras mayores: tiene el 99% de los servicios
digitalizados, firma digital para todos los ciudadanos, un sistema de
interconexión de datos...
Pero, ¿podemos
digitalizar un municipio argentino?.
El "talón de
Aquiles" de los municipios son los famosos "expedientes".
Pilas y pilas de papel, cientos o incluso miles de hojas que se acumulan en los
escritorios de los funcionarios, que viajan de una ciudad a otra en bolsones de
cuero, que se pierden o siguen su curso normalmente, terminando en el mejor de
los casos en un archivo municipal ocupando edificios enteros.
Sucede que la
gestión del "expediente" en sí, es de los pocos procedimientos
formalmente establecidos en la mayoría de los municipios, sujetos además a un
control externo por parte de organismos como el Tribunal de Cuentas.
Pero la
posibilidad de digitalizar los procesos de expedientes hasta hace poco era
realmente escueta: dependías de firmar un convenio con el Estado Nacional, para
la implementación de una solución llamada "GDE" que si bien
es sólida desde lo normativo, tiene algunas deficiencias tecnológicas y un
costo realmente elevado para el erario público.
Recién hace un
año y medio comenzamos a trabajar con el equipo de Wai (compañía de tecnología
para gobiernos) en la primera solución de expedientes digitales desarrollada
por una compañía privada, accesible para todos los municipios. Llevó meses de
desarrollo, pero también implicó validaciones normativas con abogados,
redacción de procedimientos e implementaciones tecnológicas de tipo
"piloto". ¿La razón de tal esfuerzo?. Que no existía alternativa.
También nos
encontramos con que había mucho desconocimiento sobre las leyes vigentes, tanto
de los municipios como de los organismos de control. Por eso hace tiempo
empezamos a dar capacitaciones en el tema.
¿La
digitalización reduce costos?.
La digitalización
de la gestión municipal implica un ahorro considerado para los
municipios. Un municipio mediano, en promedio, gasta más de $80.000.000 al
año solamente en insumos de oficina. Si le sumamos los costos de
renovación de equipamiento, combustible para traslado de documentación, folios
y carpetas, el costo se duplica y ahí es donde nos damos cuenta lo importante
que es digitalizar los gobiernos locales.
Esto, además, podría representar una reducción en las tasas que cobran los
municipios: ya tenemos casos donde todos los trámites digitales están
bonificados.
Además, no
genera ningún tipo de impacto en cuanto a los puestos de trabajo: ni los reduce
ni los incrementa. Lo que sí sucede es que te obliga a resolver situaciones
puntuales de higiene del trabajo: si tenés una oficina que se inunda cuando
llueve, no le podés pedir a las personas que trabajan en esa oficina que
aprendan a usar un sistema nuevo: primero arreglá el problema, que la
persona no tenga frío en invierno ni calor en verano, dale las condiciones
necesarias para su trabajo y recién ahí le podés pedir que aprenda a usar un
sistema de expedientes digitales.
Tenemos casos
como Villarino, al sur de la provincia de Buenos Aires, donde se
prohibieron los expedientes en papel, para que tengan validez tienen que ser
digitales sí o sí. Los únicos que pueden presentar papeles son los
ciudadanos, si así lo desean. Ellos ahorran cerca de $3.000.000 por
mes, sin contar lo que ahorran en combustible por no tener que trasladar
la documentación.
La importancia de
la ciberseguridad.
Es verdad que los
casos de ciberdelicuencia, robando datos públicos que sucedieron en el último
tiempo, han despertado la desconfianza en la sociedad en que sus datos descansen
en manos de la tecnología estatal. Pero al contrario de lo que se puede llegar
a imaginar, la seguridad es una de las ventajas principales de la
digitalización.
Los expedientes
en formato papel son completamente inseguros: se pierden permanentemente, son
vulnerables a modificaciones, se filtra información y documentos sensibles. Eso
con lo digital es más manejable, por supuesto siempre y cuando se tomen las
medidas de ciberseguridad necesarias; pero hoy día cualquier sistema de expedientes digitales ya te da ese tema resuelto.
La digitalización
de los municipios es un futuro inevitable que debemos verlo con seguridad y
firmeza. Conllevará sus propios desafíos a resolver, pero permitirá
administraciones públicas transparentes, seguras y eficientes, simplificando la
vida de las personas en forma satisfactoria, un objetivo obligado a cumplir por
cualquier organismo estatal.
