Una estadística por cierto reveladora, que nos enaltece, indica que este blog, el de DIARIO VILLARINO, está ubicado, en forma permanente, no más allá de los primeros 15 lugares en el Top 1000 de los periódicos digitales nacionales. Por lo común, se sitúa, alternativamente, oscilando entre las posiciones 12 y 14 de esa nómina. Hay una doble lectura: la avidez del público de Villarino por el repaso de la actualidad del distrito (pues la relación densidad demográfica/visitantes cotidianos supera las mejores expectativas, en constante crecimiento), por un lado; y la preferencia con la que ese mismo público distingue a nuestra columna (cotidianamente renovada y dotada de una objetiva mirada respecto del devenir de Villarino).
Por ser editado desde afuera del ámbito geográfico del partido, una realidad nunca desmentida, porque es la misma que, por muchos años, caracterizó al histórico periódico VILLARINO (gráfico, creado el 7 de mayo de 1970) que antecede a este digital, el blog supone, en su mantenimiento y actualización, un esfuerzo poco común, que demanda horas diarias de atención. Es igualmente cierto que esa persistencia no hace sino responder a un hecho natural: diario digital, como cualquier otro de similares características, es o no es, interpretando que su continuidad es aquello que lo convierte en confiable, lejos de ser sólo una herramienta de uso discrecional y oportunista: si conviene se comenta y caso contrario se ignora (un hecho, de la vida cotidiana).
Es por eso que el historial de las “entradas” (así se denomina a informaciones o comentarios subidos al sitio), alterna aquello que “halaga” con lo que, por el contrario, “predispone mal”, según “el cristal con que se mire”, por definir la cosa con una expresión del lenguaje común.
Sabemos, eso sí, que diariamente nos hacemos eco de lo que va sucediendo en Villarino, con las buenas y las malas; lo que gusta y lo que no. Eso nos ha enfrentado, no pocas veces, a la crítica de unos y otros; y, paradójicamente, al aplauso de quienes disienten con los que se expresan “a favor”, si cabe la expresión. Tenemos certeza, también, de haber enfocado cada caso y cada tema con absoluta seriedad. Admitimos, incluso, que hemos traslucido la verdad, desde nuestro punto de vista. Y esa misma razón, puede haber generado la polémica, entre quienes coinciden con nuestra óptica y aquellos que, por el contrario, observan las cosas de otra manera.
No entendemos, eso sí, la actitud que ha observado, en este tiempo, el gobierno municipal de Villarino, desde sus distintos estamentos. Y “nos explicamos”.
En ciertas ocasiones, criticamos duramente la falta de ciertas informaciones, carencia que “abría el juego” a favor de la postura de la oposición. Ante los cuestionamientos, no había respuesta, concediendo por aquello de “quien calla otorga”. Ni siquiera, y es oportuno recordarlo, había necesarias aclaraciones “off de record” (como se estila), sin dar demasiada importancia a los comentarios adversos, pero sí poniendo, aún reservadamente, “las cosas en su debido lugar”.
Felizmente, hubo un “clic”, deseable, que encarriló tan bien las cosas (esto dicho desde nuestro ángulo) hasta permitir que, de un tiempo a esta parte, pueda considerarse óptimo el servicio de difusión que desde Moreno 41 de Médanos tiene instrumentada la Dirección de Prensa y Ceremonial, a cargo de Gabriela Venegas, con una tarea que puntualmente traduce la gestión municipal, con buen material y excelente cobertura fotográfica.
Aún así, subsiste una extraña política de “aislamiento” que alcanza ribetes francamente muy difíciles de entender. El “no sabe; no contesta”, parece seguir siendo la mecánica en un aspecto que consideramos fundamental.
Hace, por estas horas, exactamente un mes que ingresaron a nuestro celular dos llamados del intendente municipal, Raúl Roberto Mujica; y quedaron registrados, otros tantos mensajes que nos indicaban los fallidos intentos, en razón de encontrarnos en una zona “sin cobertura de telefonía móvil”.
Tras responder a esas comunicaciones que no por frustradas dejaron de hacerse, mensaje de texto mediante, dejamos constancia de su recepción y de un futuro enlace por nuestra parte. Así lo hicimos el día 1 del corriente mes. Recibimos, como respuesta, a través de la directora de Secretaría Privada, Andrea López, la indicación de la ausencia del jefe del gobierno municipal por esa semana, la primera de marzo. Sin embargo, sabemos que no fue tan así, pero consideramos que le asistía una razonable carencia de tiempo, producto de su gestión; de eventuales reuniones y/o traslados; e, incluso, la atención de aspectos relativos a la exitosa cuadragésima cuarta edición de la Fiesta Nacional del Ajo.
Si tan intensa actividad impide, cuanto menos, efectuar una breve comunicación telefónica, es algo que corre por cuenta de quien puede decidir hacerla o no. Que la funcionaria afectada al protocolo del intendente, no responda ni llamados ni mensajes, so pretexto de estar afectada a la celebración ajera (que concluyó el domingo 14), es harina de otro costal.
Que, definitivamente, responder a un contacto que se busca desde mucho antes de las elecciones legislativas del pasado 28 de junio de 2009, sea una sucesión de incompresibles desencuentros, es algo que –ya lo dijimos alguna vez– se enmarca dentro de lo que puede considerarse una falta de respeto. Mucho más cuando, ha mediado una prolongada entrevista con el secretario de Gestión Pública y Modernización del Estado, contador Miguel Diez (tres horas y media de duración, en la Casa de Villarino en Bahía Blanca), en la que quedó bien explicitado el objetivo de una eventual reunión con el intendente municipal.
Estamos enunciando, por separado y desde hace algún tiempo, la intención de reiniciar, a 40 años de su fundación, las ediciones del histórico periódico (VILLARINO, en otras épocas) rondando el 7 de mayo de este 2010. Por encima de otras circunstancias, esa aspiración amerita una charla con el jefe comunal, más allá que eso no signifique, para nada, un hecho vinculante.
Sin embargo, algo no aparece claro, en este tema, a manera de interrogante: ¿puede, el intendente, ser indiferente a la reaparición del medio periodístico de mayor prestigio que supo tener Villarino en cuatro décadas?. O es que, ¡vaya a saber las razones!, ¿hay quienes, por el contrario, “operan” para que ese propósito no cristalice, tarde o temprano, en una efectiva realidad?. Siempre hay un tiempo… pero no para todo, decimos, a manera de título. El que genera este comentario, no ofrece mayor margen de maniobra. Toda tolerancia tiene un límite. ¿Se entiende?.