Hace rato (algo cercano a los dos últimos años) que se sabe poco o nada del legislador por la secta sección que fue alguna vez, por seis años, intendente de Villarino.
Salvo por la publicidad de su club de campo, con spa y servicios afines a lo turístico, el “no sabe, no contesta”, parecer ser el hecho más notorio de la actividad (¿o inactividad quedaría mejor como definición) parlamentaria del diputado oriundo de Médanos, que va concluir mandato el 10 de diciembre venidero.
Hubo algunos intentos de cobrar notoriedad, sobre todo el año anterior, cuando fracaso su desembarco en Bahía Blanca, con una agrupación (FR) que no fue más allá del fallido acto de lanzamiento.
Desde entonces, salvo alguna declaración sobre el remanido tema de la inseguridad, que ha sido su “caballito de batalla”, a falta de otras realidades (del agua y su proyecto israelí mejor no hablar), mutis.
Ahora, una escueta información, “un suelto”, con título sugestivo, como para llamar la atención, da cuenta de su renuncia a la comisión de seguridad y asuntos penitenciarios de la Cámara Baja bonaerense.
En los “fundamentos” esgrimidos para dimitir a la comisión legislativa interna
hace alusión, el renunciante, a la falta de consideración que la citada comisión ha dado a los proyectos que ha presentado. También refiere que no ha sido convocado por el gobernador (Daniel Scioli) o el Ministerio de Seguridad “para intercambiar opiniones y aspectos sobre una problemática tan particular y sensible”.
Olvida el legislador, seguro que intencionadamente, que en sus pagos, precisamente, a cuatro años del hecho, se cuestiona duramente la designación, que oportunamente hiciera, cuando todavía era intendente, del subsecretario de Seguridad, uno de los funcionarios que a nivel municipal ha sido más duramente criticado por la comunidad.
Sin duda, a falta de otras alternativas que generen interés (o prensa) el parlamentario ha elegido este curso de acción (la renuncia a una comisión), como elemento para alcanzar una notoriedad que es absolutamente nula, a nivel distrital y seccional.
Está claro, sin embargo, que no es el único caso de búsqueda de protagonismo por defecto. El caso de Andrea Ciccioli, actual presidenta del Honorable Concejo Deliberante de Villarino, tiene bastante de esa mecánica.
Es conocido que con ella se solidarizaron algunos de sus pares, quienes emitieron un duro comunicado la semana anterior, repudiando cierta falta de “respeto a su investidura” de la que habría sido objeto.
Lejos de llamarse a cauto silencio, que minimice, al menos a futuro, los efectos de una situación y otra (porque debe manejar el desenvolvimiento del cuerpo parlamentario hasta diciembre (tres meses exactamente), en un clima ciertamente ríspido, la edil salió a dar pormenores de lo sucedido. Y mereció, por esa razón, no pocas críticas, alentadas sobre todo en los “mentideros” políticos lugareños.
Ni un caso ni el otro (legislador y concejal) se ha seguido el mejor camino. Y lo realmente serio de la cuestión es que esto, según parece, recién empieza. El 2011 está muy lejos aún… y ¿cuántos hechos en algo semejantes, podrán ocurrir de aquí a entonces?. Interrogante con respuesta de pronóstico reservado.