Síntesis de toda una vida
dedicada al periodismo.
Un día como el de
hoy (15 de mayo), pero 62 años atrás, escribí la primera columna propia en el
que por entonces era al diario de la ciudad.
Metido de lleno
en el periodismo deportivo (cubría básquet y también fútbol) empecé a comentar
softbol, deporte que practiqué y del que fui dirigente.
El título,
“Detrás del Home”, era heredado, porque antes lo había desplegado Hernán
Beitía, recordado profesor de Educación Física, a la sazón presidente de la
Asociación Bahiense de Softbol.
Algunos
memoriosos de esa disciplina han reconocido, no pocas veces, que ese espacio
proyectó decididamente al softbol, poco menos que desconocido antes; y que
cobró impulso con informaciones, comentarios y estadísticas con una regularidad
poco común en el medio gráfico de esos años.
Claro que eso fue
apenas un comienzo.
Después, llegó la
etapa del ingreso a la redacción general del matutino (1961); y la jefatura de
regionales (1964), función paralela a otras que fueron circunstanciales en el
mutante esquema del diario, hasta mi desvinculación en junio de 1972.
Los ciclos
posteriores estuvieron ligados a la zona adyacente a Bahía Blanca, como editor
de los periódicos “Tornquist”, de Tornquist; “La Noticia”, de Punta Alta; “La
Semana”, de Saavedra; “Pregón”, de Ingeniero Whte; y la marca que perdura, como
“DIARIO VILLARINO”, creado el 7 de mayo de 1970; y vigente hoy, en el año de su
cincuentenario, como medio digital .
Hubo años
dedicados simultáneamente a la radio, en la desaparecida LU7 Radio General San
Martín (1970 a 1975); y LU3 Radio del Sur (1984 a 1989); en FM Villarino (1989
a 1992) y Cruz del Sur FM (101.1), cerrada por la CNT y el Comfer, el 23 de
marzo de 1993, por denuncia del que era multimedio local.
Dos experiencias
lo fueron fuera de la ciudad y la región, entre 1976 y 1978, como jefe de
redacción del diario “El Chubut”, de Trelew; y entre 1995 y 1996, como jefe del
sector deportes de “La Mañana del Sur”, de Neuquén, en el peor momento de mi
larga carrera, por lo que era ese diario ficticio manejado vía satélite por una empresa
de Buenos Aires.
Hubo episodios
periodísticos más breves, al hacer, en gráfica, “Semana Deportiva” (1974); y
“Diálogo”, revista para Punta Alta (1975).
No se me escapan
otras instancias, como intervenciones en LU34 Radio Pigüé (programa sobre
Tornquist); y LU26 Emisora Coronel Dorrego (dedicado a Monte Hermoso); el
noticiero y el espacio deportivo en Canal 3, de Trelew; y “Tiempo de Verano”,
en 1998, en el recién inaugurado BVC de Bahía Blanca.
“Diario de Café”,
tabloide semanal, devenido en 2001 en “La Trastienda de Bahía”, ahora digital,
fue otra singular propuesta, con impresión semanal en los talleres del “Diario
del Viajero” de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Citar las notas
más relevantes supondría un interminable listado. Pongo énfasis, entonces, en
señalar que la cobertura personal más significativa fue la de la visita del
Sumo Pontífice Juan Pablo II, el 7 de abril de 1987.
Toda una vida,
con punto referencial en los inicios de
1957, con 16 años; y en este presente de 2019, con 78 calendarios encima, me
exime de mayores enumeraciones. ¿No son nada, acaso, 62 años ejerciendo el
periodismo?.
LUIS MARIA
SERRALUNGA



