Alguna vez, hace tiempo y a lo
lejos (como que pasó casi una década), nos tratamos “de igual a igual” (así
podría definirse la cosa, con Patricia (Cobello).
Ella era (si no equivocamos el
título) directora (¿de Medicina Preventiva?) en el staff del por entonces
intendente Jorge Simoni.
Por esas circunstancias que a
veces no alcanzan a entenderse totalmente, llegamos a ocupar (allá por el 2003)
un cargo de rango similar, por primera vez en Villarino, un distrito en el que,
desde lo privado, “trabajábamos” desde más de 40 años atrás. Rarezas o no,
nunca
nos habían convocado, es cierto, pese a que “portábamos” cierta trayectoria en el género periodístico y no nos era ajena la función pública.
Podríamos decir que aún
conociéndola desde mucho antes (y sabiendo incluso de su carácter, bastante
equivalente al nuestro, de “pocas pulgas” lo definirían algunos) no fue para
nada bueno el primer contacto, en la oficina que ocupábamos sobre calle San
Martín, donde estuvo instalada la Dirección de Prensa, Cultura y Ceremonial.
Eso pasó (como para que se
convirtiera en una simple anécdota).
Pasó “no poco agua bajo los
puentes”. Y un buen día, una (ella) y otro (el que esto escribe) ya no fueron
más funcionarios, en la administración posterior a la del “Zorro”. Cada uno a
lo suyo, desde distintos ángulos.
Patricia fue concejal;
nosotros volvimos (en rigor nunca lo habíamos abandonado totalmente) al
ejercicio del periodismo. Y vale un punto a aparte.
Andando el 2011, en alguna
“charla” desde la facilidad del chat, Patricia, a quien consultamos por la
insistencia de ciertas versiones, nos confió (así fue) que consideraba que “no
era el momento de postularse para la intendencia, algo que era latiguillo de
los “mentideros”.
No creemos traicionar ninguna
confidencialidad si comentamos que, por entonces, nos dijo que sus prioridades
pasan por continuar su capacitación profesional; y, fundamentalmente, aguardar
que sus hijas fueron un poco mayores.
Pero a veces, el hombre
propone y Dios dispone, algo aplicable, también, a este caso en particular.
El anhelo de una buena porción
del justicialismo impulsó la decisión y Patricia fue candidata. En las
primarias primero; en las generales después.
Hubo un episodio, por
entonces, que tampoco fue demasiado gratificante, en la relación política y
periodista que frecuentábamos. Tanto que dejó huella y generó alguna situación
enojosa, bien marcada por otra parte.
Se prolongó, incluso, más allá
de la asunción de ella como primera mujer intendenta en Villarino; no poco
halago, por cierto.
Hubo una charla, ya no por
chat sino en vivo y en directo, “in situ”, en el despacho mayor de Moreno 41.
No podríamos precisar si resolvió algo, pero sí que fue absolutamente clara;
ríspida podría agregarse… y así seguimos, cada uno en lo suyo.
Decir que el tiempo lo arregla
todo no es precisamente la mejor expresión.
Cabría recordar, aunque no
siguiendo un orden cronológico pero que sí viene a cuento, que menudearon trascendidos
difíciles de creer: primero, entre octubre y diciembre 2011, que la intendenta
electa no asumiría; más tarde, ya jefa del gobierno distrital, que se alejaría
y que era un hecho consumado (decía la calle) que Sergio Damiani asumiría
prontamente el cargo.
Algunas fuentes señalaron
que “la Cobello” privilegiaría seguir
con su profesión de médica (una estimación también “muy traída de los pelos”).
Últimamente, han recrudecido
especies periodísticas (o quizás más bien callejeras) que indican que Patricia
se postularía para una banca en la Cámara Baja provincial. O más inverosímil,
que su porvenir estaría ligado a un eventual traslado a Cuba; o a otro, tan
insólito como el anterior, su radicación en ¿Alemania?.
No alcanzamos a vislumbrar si
los dichos son como para ser considerados
“falacias totales”; o versiones (en rigor circulan desde fines del 2011
cosas parecidas) “tiradas desde una oposición” ávida de entorpecer una gestión.
Sin encontrar fácilmente la
forma de preguntarle a Patricia que podría decir de todo eso, en ocasión del
reciente “reportaje por e-mail”, conseguimos que nos expresara “mi firme
intención es trabajar duramente en mi mandato con proyección a futuro y ninguna
idea de irme”.
¿Más claro?: ¡agua!, que ha
caído como a torrentes por estas últimas horas en la región; en la Ciudad
Autónoma de Buenos Aires; y en la capital de la provincia, con secuelas
trágicas encima.
En un mensaje que completó 21
carillas (que todavía no editamos, porque estamos buscándole la forma de
desplegar ese material), Patricia ha repasado sus un poco más de 15 meses de
gobierno y dando la perspectiva de su próximo accionar.
Si eso no es un mentís a las
versiones que se han echado a correr no sabríamos -nobleza obliga- a discernir
de que se trata. En lo porvenir, hay una la treintena de meses por transcurrir,
con Patricia Cobello en el gobierno de Villarino. ¡Stop!.
