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miércoles, 3 de abril de 2013

PATRICIA COBELLO: “MI FIRME INTENCIÓN ES TRABAJAR DURAMENTE EN MI MANDATO CON PROYECCIÓN A FUTURO Y NINGUNA IDEA DE IRME”

Terminante desmentida de la intendenta a “falacias totales” sobre su alejamiento.

Hay temas que tienen su historia y bien vale la pena repasarla.

Alguna vez, hace tiempo y a lo lejos (como que pasó casi una década), nos tratamos “de igual a igual” (así podría definirse la cosa, con Patricia (Cobello).

Ella era (si no equivocamos el título) directora (¿de Medicina Preventiva?) en el staff del por entonces intendente Jorge Simoni.

Por esas circunstancias que a veces no alcanzan a entenderse totalmente, llegamos a ocupar (allá por el 2003) un cargo de rango similar, por primera vez en Villarino, un distrito en el que, desde lo privado, “trabajábamos” desde más de 40 años atrás. Rarezas o no, nunca


nos habían convocado, es cierto, pese a que “portábamos” cierta trayectoria en el género periodístico y no nos era ajena la función pública.

Podríamos decir que aún conociéndola desde mucho antes (y sabiendo incluso de su carácter, bastante equivalente al nuestro, de “pocas pulgas” lo definirían algunos) no fue para nada bueno el primer contacto, en la oficina que ocupábamos sobre calle San Martín, donde estuvo instalada la Dirección de Prensa, Cultura y Ceremonial.

Eso pasó (como para que se convirtiera en una simple anécdota).

Pasó “no poco agua bajo los puentes”. Y un buen día, una (ella) y otro (el que esto escribe) ya no fueron más funcionarios, en la administración posterior a la del “Zorro”. Cada uno a lo suyo, desde distintos ángulos.

Patricia fue concejal; nosotros volvimos (en rigor nunca lo habíamos abandonado totalmente) al ejercicio del periodismo. Y vale un punto a aparte.

Andando el 2011, en alguna “charla” desde la facilidad del chat, Patricia, a quien consultamos por la insistencia de ciertas versiones, nos confió (así fue) que consideraba que “no era el momento de postularse para la intendencia, algo que era latiguillo de los “mentideros”.

No creemos traicionar ninguna confidencialidad si comentamos que, por entonces, nos dijo que sus prioridades pasan por continuar su capacitación profesional; y, fundamentalmente, aguardar que sus hijas fueron un poco mayores.

Pero a veces, el hombre propone y Dios dispone, algo aplicable, también, a este caso en particular.

El anhelo de una buena porción del justicialismo impulsó la decisión y Patricia fue candidata. En las primarias primero; en las generales después.

Hubo un episodio, por entonces, que tampoco fue demasiado gratificante, en la relación política y periodista que frecuentábamos. Tanto que dejó huella y generó alguna situación enojosa, bien marcada por otra parte.

Se prolongó, incluso, más allá de la asunción de ella como primera mujer intendenta en Villarino; no poco halago, por cierto.

Hubo una charla, ya no por chat sino en vivo y en directo, “in situ”, en el despacho mayor de Moreno 41. No podríamos precisar si resolvió algo, pero sí que fue absolutamente clara; ríspida podría agregarse… y así seguimos, cada uno en lo suyo.

Decir que el tiempo lo arregla todo no es precisamente la mejor expresión.

Cabría recordar, aunque no siguiendo un orden cronológico pero que sí viene a cuento, que menudearon trascendidos difíciles de creer: primero, entre octubre y diciembre 2011, que la intendenta electa no asumiría; más tarde, ya jefa del gobierno distrital, que se alejaría y que era un hecho consumado (decía la calle) que Sergio Damiani asumiría prontamente el cargo.

Algunas fuentes señalaron que  “la Cobello” privilegiaría seguir con su profesión de médica (una estimación también “muy traída de los pelos”).

Últimamente, han recrudecido especies periodísticas (o quizás más bien callejeras) que indican que Patricia se postularía para una banca en la Cámara Baja provincial. O más inverosímil, que su porvenir estaría ligado a un eventual traslado a Cuba; o a otro, tan insólito como el anterior, su radicación en ¿Alemania?.

No alcanzamos a vislumbrar si los dichos son como para ser considerados  “falacias totales”; o versiones (en rigor circulan desde fines del 2011 cosas parecidas) “tiradas desde una oposición” ávida de entorpecer una gestión.

Sin encontrar fácilmente la forma de preguntarle a Patricia que podría decir de todo eso, en ocasión del reciente “reportaje por e-mail”, conseguimos que nos expresara “mi firme intención es trabajar duramente en mi mandato con proyección a futuro y ninguna idea de irme”.

¿Más claro?: ¡agua!, que ha caído como a torrentes por estas últimas horas en la región; en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires; y en la capital de la provincia, con secuelas trágicas encima.

En un mensaje que completó 21 carillas (que todavía no editamos, porque estamos buscándole la forma de desplegar ese material), Patricia ha repasado sus un poco más de 15 meses de gobierno y dando la perspectiva de su próximo accionar.

Si eso no es un mentís a las versiones que se han echado a correr no sabríamos -nobleza obliga- a discernir de que se trata. En lo porvenir, hay una la treintena de meses por transcurrir, con Patricia Cobello en el gobierno de Villarino. ¡Stop!.