En sesión extraordinaria
del Concejo Deliberante
del Concejo Deliberante
El pasado miércoles (29), el Honorable Concejo Deliberante
dio su aprobación (sesión extraordinaria con ausencia de la edil Carolina Pellejero)
al convenio suscripto entre el Municipio de Villarino y el Instituto de la
Vivienda de la provincia de Buenos Aires, según el asunto 12.504, y relacionado
con el expediente 1507/2019, para la construcción de la casa habitación que
será destinada a Omar Agustín Perea, deportista de Mayor Buratovich.
El tema es conocido desde el costado de reconocimiento hacia
una loable actitud del joven Perea en el marco de los Juegos Bonaerenses del
año pasado.
Es notorio que en esa ocasión Perea entregó la medalla de
oro que había obtenido por segunda vez (también la logró en las finales del
2017) a Javier Báez, de Pinamar, quien fue escolta por segunda vez y que no
ocultó su desconsuelo en la ocasión.
El intercambio generó no poca repercusión en su momento y
ahora, convenio mediante, se construirá la vivienda para Perea, tras lo
resuelto por el cuerpo parlamentario, con fuerza de ordenanza, convalidando lo
firmado por el intendente Carlos Bevilacqua y el administrador del instiuto,
doctor Ismael José Passaglia (lo teníamos como médico y ministro de Salud de
la provincia en otros tiempos).
Nos detuvimos, por un momento, en los alcances del convenio,
cuyo contenido (14 artículos), da mucha tela para cortar.
Por caso, que el aporte
financiero que se otorga al municipio deberá ser reintegrado en 30 años,
equivalente esto a 120 cuotas trimestrales y consecutivas, para devolver la
suma de 1.681.766,29 pesos (a valores de abril de este año; con más la
actualización según el coeficiente de variación salarial, CVS).
Hay otros ítems
que llaman la atención, pero seguramente forman parte de las condiciones de
estilo para este tipo de acuerdos.
Lo importante es que Perea cuente, cuanto antes, con su
casa, bien merecida por cierto, más allá de la mezquindad que trasluce el documento
firmado.
El bloque Cambiemos no se demoró en dar a publicidad al
hecho por las redes sociales, sin aludir, claro está, a la “letra chica” del
acuerdo.
