En esas conversaciones, se diseñó lo que ya se sabe: la candidatura de
Ariel Lijo al Máximo Tribunal del país y un plan bastante más ambicioso sobre la relación de fuerzas en conflicto en la Corte Suprema, un movimiento fuerte y polémico que en un inicio pareció una batalla para demostrar que no podían ganar y que se demostró todo lo contrario: un operativo sigiloso por prosperar en esta misión de la que participa de una manera u otra, la mayoría de los actores del sistema político.
Una trama de colaboración mutua entre
gobernadores e integrantes de los libertarios, el PRO, la UCR y el peronismo, que se está dando sin grandes obstáculos y con movimientos autónomos, que tendrá en poco tiempo una exposición más pública. Una jugada en el terreno de Victoria Villarruel, que combatió esta designación pero ahora se muestra más colaborativa.
Es un sendero lleno de incógnitas todavía, que incluye la posibilidad de que los dos tercios de los votos que se necesitan para aprobar a un juez del Alto Tribunal, se conforme -como ha pasado tantas veces- gracias a algunas
ausencias a la hora de levantar la mano, una manera más confortable de aprobar sin poner la cara. Una coreografía de la casta.
Sólo por enumerar algunos temas, en la Corte Suprema están acumuladas causas de intereses múltiples, algunos muy actuales. Varios expedientes del “señor del Tabaco” desde su Tabacalera Sarandí en contra del
impuesto que es objeto de una enorme polémica y lobby en la ley Bases, decenas de recursos de CFK y otros imputados en la causas Hotesur, Sauces, Cuadernos. El cuestionamiento a la doble pensión que recibe como viuda de un expresidente y expresidenta.
Aparecen Luis Caputo, actual ministro de Economía, en una acusación de retención indebida de unos bonos durante el gobierno de Macri; Federico Sturzenegger en la causa de dólar futuro. Hay expedientes muy trascendentes sobre dónde debe tramitar comercialmente la
causa Correo y un viejo amparo de los legisladores del Parlasur para cobrar su sueldo.
También, por supuesto,
todas las demandas de las provincias a la Nación (que suelen implicar costosas consecuencias económicas) para el Tesoro y que preocupan particularmente al Gobierno. Relevar los expedientes de la seguridad social sería infinito. Esto es un repaso superficial. La acumulación de causas es sustantiva desde siempre. Los temas son todos. ¿Milei se tentó con el camino corto en ese pantano?.
El Gobierno mira con extrema atención todo lo que esté por salir en la conformación actual del Tribunal. Circulan expedientes que preocupan a pesar de las buenas noticias que recibieron con algunos fallos de rechazo a las presentaciones por el DNU de inicio de su gestión.