Una historia con fecha fundacional -7 de
mayo- en 1970.
Por entonces, con impresión
tipográfica y con clisés para la publicación de fotos, editar un medio gráfico no era algo fácil. Sin embargo,
el manifiesto respaldo de comercios y entes oficiales y privados, hizo posible
esa inusual “aventura” de entregarle al público un tabloide que incluía todos
los aspectos de la política, el deporte y la vida social de todos los pueblos.
Alguna vez, año 1974
específicamente, “Villarino” alcanzó el poco frecuente hito de aparecer todos
los días, algo que fue factible por la utilización de los talleres propios.
Los avatares de una vida para
nada fácil, en todo momento y lugar, fueron generando no pocos tropiezos, hasta
la virtual desaparición del periódico, que reanudó su vigencia pasada la mitad
de los años ’80, hasta alcanzar su máximo esplendor y ser, sábado a sábado, un
ingrediente muy esperando en el devenir de todo el distrito.
Referencias de otros
protagonistas indicaban que, a la tarde del último día de la semana, el público
pedía el semanario en todos los kioscos habilitados para su distribución. Algo
que, nobleza obliga, difícilmente podría repetirse cuando fue cierto el auge de
las radios (en modulación de frecuencia)
y los sistemas de cable de televisión.
Aún así, fue perceptible la
vigencia del que por años fue el único medio periodístico en condiciones de ser
comunicador de las novedades de todos los pueblos. Una vez, hace tiempo y a lo
lejos, el secretario de Prensa y Difusión de la Gobernación de Buenos
Aires, circunstancialmente en gira por la zona, se sorprendió, ante propios y
extraños, por la calidad informativas y gráfica de este medio.
Están en el recuerdo, además,
aquellas acciones generadas por “Villarino”, como las Fiesta Provincial del
Estudiante; la elección de la “Chica del Verano” o las entregas de los premios
Cruz del Sur, que señalaron acontecimientos en cada momentos de sus respectivos
desarrollos.
La historia presente del
“histórico periódico” está asociada, como DIARIO VILLARINO, a sus ediciones
digitales que permiten un seguimiento permanente de todo el acontecer,
fundamentalmente político e
institucional del dilatado partido. Vital es el respaldo del gobierno del
municipio de Villarino. Lo es, también, la consecuencia de quienes, día tras
día, abren el sitio para leer sus comentarios.
Imposible, casi, prever cuál
puede ser el futuro. Preferimos vivir el presente, no sin nostalgias por
aquellos momentos en que la edición papel (impresa en uno de los talleres más
importantes y reconocidos de la hoy Ciudad Autónoma de Buenos Aires) era algo
así como “pan caliente”, se coincidiera o no con su postura editorial.
No queremos sino evocar, aquí
y ahora, a Heber Lorenzo Rómulo Santucci, que nos acompañó en la primera etapa
y que fue un difusor entusiasta de la hoja. También, a todos aquellos que,
andando los años, aportaron lo suyo, cuando no había ni Internet ni correo
electrónico ni telefonía celular. En particular, Amelia Ravanesi, quien, junto
a sus colaboradoras, fue impulsora de páginas sociales que marcaron
decididamente cada entrega del periódico.
Quizás sea eso, el paso de
buenas y malas, lo que sigue comprometiéndonos con todo aquello que es
Villarino.