Trabajó desde joven en el municipio, donde era subdirector de Personal. Murió a los 47 años,
dejando un profundo vacío.
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| De "viejos" tiempos: Claudio, junto a Hebe Santarelli y Chaly Macedo. |
Lo podemos recordar –tiempo viejos ya- integrando la
oficina de Personal, muy cerca del despacho mayor. Era la época de Hebe
Castelau de Santarelli a cargo de esa dependencia. Y de la presencia, allí, de
dos jóvenes recién ingresados a la planta del municipio de Villarino. Uno, era el “Chaly”
Macedo.
El otro circunstante –distinguido él, como toda la
oficina- con un premio Cruz del Sur, cuyo símbolo lució por años en ese pequeño
reducto, era Claudio Alberto Caraballo.
A partir de entonces, por esas cosas que suelen suceder
(a esa oficina íbamos de continuo, al ingresar casi cotidianamente a Moreno 41
de Médanos, por el “micro clima” que le era propio), se generó algo más que el
trato propio que contenía a un periodista y a quienes, del otro lado de las
cosas, siempre tenían, “en serio o en broma”, algún bocadillo que hoy en día
supondría espacio, indiscutido, en la columna de “corrillos y mentideros” que
se ha convertido en un clásico de este diario digital.
No nos apartamos de la realidad al decir que, desde ese
entonces, se generó un trato afable, de amistad y confianza, entre el “Cabezón”
y nosotros. Que fue más allá, incluso, de las consultas propias que ocasionó,
por un breve lapso, nuestra corta presencia como funcionario en el municipio.
Hubo algunos anexos: los comentarios sobre “su” Argerich;
alguna visita al almacén de la ruta, para un envidiable sándwich de jamón crudo
(acompañado de un buen vaso y no de gaseosa ni agua mineral); y la evocación de
una presencia familiar, la de Carlos Caraballo (el papá), como “9” que hizo época en algún
glorioso equipo del más grande del fútbol de todo el sur (Olimpo, obvio).
Podrían agregarse el momento de creación de la Subdelegación Argerich, en la
administración del “Zorro” Simoni; o de la inauguración del Vía Crucis, en el
2004.
En cierto momento, y no pasó tanto el tiempo desde
entonces, discurrimos sobre su “aventura política”, que lo unió a Acción por
Villarino, en el primer período de la novel agrupación, allá por el 2011. Lo
supimos, eso sí, claramente identificado con el justicialismo.
Hubo otras connotaciones no menores, pero bastaría una, a
manera de ejemplo: alguna estrecha ligazón, en momentos de la ahora muy
perceptible “catequesis familiar”, que lo unió a la parroquia de Médanos; al
entonces cura párroco, Rodolfo Moroni (que está en el recuerdo); y las creencias de
fe cristiana.
Por esas cosas que son así desde siempre, supimos de una
noticia, bien entrada la mañana de este viernes (16), a propósito de un
accidente registrado, la noche anterior, a un kilómetro escaso de Médanos,
sobre la ruta 22 .
Cuando escuchamos la referencia por segunda vez caímos en
la cuenta de lo irreparable y de la infausta nueva.
Daba cuenta, ese informe,
de la trágica desaparición de Claudio, subdirector de personal de la
Municipalidad de Villarino, en la que trabajó por muchos años (más de 25, claro
está). El duelo decretado (con asueto administrativo para Médanos y Argerich) trasunta, sin temor a equívoco, la consternación que
el hecho produjo.
Con el “Cabezón”, se fue uno de los amigos que el
continuo peregrinaje por Villarino nos deja ahora como un recuerdo perdurable.
¡Que descanses en paz!.
