Coletazos de las “primarias”, dentro del “oficialismo” de Villarino.
El frío análisis de los números (primarias abiertas, simultáneas y obligatorias) no esclarece, por sí sólo, cuál es el futuro de cara al 23 de octubre.
Algo de lo que puede imaginarse está dicho aparte.
Sin embargo, se desprenden algunas consideraciones dignas de ser tenidas en cuenta.
Así, por ejemplo, no puede dejar de prestarse atención al triunfo de Carlos José Ceferino Bevilacqua en sus pagos. El candidato de Acción por Villarino consiguió 1.718 sufragios, el más alto nivel a favor en los 5 lugares en los que se votó. Y su diferencia, sobre Raúl Mujica, fue de 740 votos.
En Pedro Luro, el que se impuso fue Abel Rapp, con 1.275 votos, excediendo por 98 adhesiones a Bevilacqua, que obtuvo 1.177; y por 136 a su antagonista de la interna (Patricia Cobello), que consiguió 1.139. Los tres superaron largamente al intendente en funciones, que logró 781 votos.
Si de la puja en Hilario Ascasubi se trata, casi era una obviedad que la cosa se inclinaría por el Lord Mayor. El margen a favor de Mujica sobre Patricia fue de 367.
En Algarrobo, Mujica (584) alcanzó a aventajar a Cobello (497) por 87 votos, bien es cierto que se distanció mucho de los otros dos postulantes.
Un caso particular se dio en Mayor Buratovich, donde el triunfo fue para Cobello (1.128), que excedió a Mujica (1.035), por 93 votos.
No puede decirse, por el descarte de un aspirante a la intendencia (Rapp) qué puede ocurrir a dos meses vista. Porque, como ya está dicho, hubo unos 2.500 votos en blanco y no puede saberse si esa “conducta electoral” se repetirá en octubre. Tampoco puede predecirse el comportamiento, a futuro, de quienes en la ocasión reciente se inclinaron por quien ahora no competirá.
Lo que sí está claro, y circuló como reguero de pólvora antes que se cumplieran 24 horas posteriores a los comicios, es el “lavado de cabeza” que el intendente hizo a su gente (el staff propio o el gabinete comunal, que no tienen porqué ser una misma cosa).
Dicen, según los corrillos, que Mujica no las mandó decir. Originalmente, reconoció la posibilidad de estar frente a un posible retiro del despacho mayor de la calle Moreno 41 de Médanos. Pero intentó sí, dar un vuelco respecto de esa realidad, exigiendo “gestión y compromiso” a sus funcionarios.
La calle se hizo eco, y sobre esto nunca puede saberse si lo que se comenta es realmente tan así, sobre alguna expresión, cruda y nacida de la realidad: “en diciembre yo me voy, pero muchos de ustedes se van conmigo, salvo aquellos que son de carrera”. Ese mensaje habría sido dado por el jefe comunal en una reunión del gabinete integral, que sucedió, el mismo lunes 15, a otra reservada a los ejecutivos de máxima jerarquía (nivel de secretarios).
Peor no sólo el mandatario municipal habló en la ocasión. Menudearon comentarios, de abajo hacia arriba podría decirse, en torno a aquello que pueblo por pueblo se reclama, según dichos: que al intendente no se lo ve, salvo en los actos; que hay quienes no lo conocen; y que no atiende a quienes piden entrevistas con él, aún en caso de empresarios o dirigentes de reconocida influencia en sus pueblos e incluso en la ciudad cabecera.
Se habría abundado en algún detalle en particular: la mala relación del delegado en Mayor Buratovich (Eduardo Garrido) con su “tropa” (léase, agentes municipales); el pedido de relevo de la cúpula comunal en Pedro Luro (Guillermo Keller, Roberto González y Elsa Villanueva); y la incidencia negativa, en materia política precisamente, de la cartera de Gobierno, personalizada en la función de Silvina Zoraida Chcair (secretaria) y Miguel Parigiani (subsecretario), ambos de Gobierno, con el añadido de que el segundo ejerce también interinamente el mismo cargo en el área de Seguridad.
Otro habría sido, en cambio, el tenor de las críticas respecto de una dependencia altamente significativa en eso de difundir un mensaje que captara votos: a Gabriela Venegas, directora de Prensa y Ceremonial, blanco también de alguna ofensiva, se la había defendido “a capa y espada”. Porque, se coincida o no con el criterio empleado, esa repartición del ámbito comunal ha cumplido, con creces, con la mecánica de trasladar a la gente una imagen positiva del gobernante. Incluso, podría decirse, ahondando en las virtudes; y disimulando razonables errores. No cabría otra actitud, por otra parte.
Según los “mentideros”, eso sí, se habría insistido (no se sabe si eso llegó a la mesa de reunión o quedó sólo en expresiones de pasillo) sobre la falta de oportunidad de algunas designaciones o cambios de destino: la anterior de Fernanda Cywarlie, promovida a subdirectora tiempo atrás; la reciente de Andrea López, titularizada en la Secretaría de Gestión Pública y Modernización del Estado, cartera de ignota incidencia y manifiesta inacción; o la que se entiende como masiva jerarquización de distintas áreas, que tiene como resultado eso de “demasiados caciques y pocos indios”, como se estila decir.
No fue casual, comentan, que tras el “sermón” de Mujica a sus colaboradores, el acto oficial de homenaje a San Martín haya sido llevado a cabo en Chapalcó, un lugar al que pocos acceden para casos así, pero en el que se habría reunido a funcionarios en un almuerzo reservado, después de la ceremonia protocolar de estilo.
Excediendo el marco de esas primeras derivaciones, era público, en el fin de semana largo, que se produciría un relevo inmediato, en uno de los lugares de derrota del oficialismo. En Mayor Buratovich, según la especie, este martes (23), Horacio Brión asumiría como delegado en lugar de Garrido. Algo así como poner “paños fríos” en un ambiente caldeado, donde ya hubo antes expresiones lapidarias, por eso de la lista única pero no de unidad, que generó no poca polémica.