En
su edición bodas de oro cambiaría de fecha. ¿Riesgo de perder su jerarquía?.
Si
la memoria no falla, la del 2016 debería ser la edición número 50 de la Fiesta
Nacional, habida cuenta de la forma en que, según es costumbre (y alguna norma
hay en la materia), se va delineando el historial de un evento de esas
características.
Cuando
la clásica celebración, que empezó siendo regional, allá por los ’60, en
tiempos de don Manuel Jorge Bermejo como intendente, fue reanudada, en el 2004,
en el primer mandato como jefe del gobierno comunal de Jorge Simoni, se la hizo
en el mes de abril. No fue casual que se la anticipara a marzo, a favor de un
clima casi otoñal. Y así siguió.
Ahora,
2016, a pocas semanas de la fecha tradicional, nada se sabe, al menos
públicamente (y eso no es de extrañar) sobre su realización anual.
Salvo,
claro, un trascendido (sería algo más que eso a esta altura) que señala que
estaría dispuesto (o en ciernes) su programación para el mes de noviembre.
El
cambio, ha dicho una fuente, podría poner en riesgo la continuidad de la fiesta
con jerarquía de nacional.
Guaymallén (no sólo conocida por sus tradicionales
alfajores), en la provincia de Mendoza, que tiene su fiesta provincial,
intentaría llevarse para allá ese rango, fundando su pretensión en que no se
respete la fecha asignada por el decreto nacional que establece para el
festival la segunda semana de marzo.
De todas formas, la especie podría ser poco creíble, atento a que en tierra mendocina la del ajo es una fiesta programada para el primer mes del año.
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| Fuegos artíficiales, un clásico de la fiesta. |
De todas formas, la especie podría ser poco creíble, atento a que en tierra mendocina la del ajo es una fiesta programada para el primer mes del año.
Sea
cierta o no la especie que circula, no se puede menos que señalar lo inadecuada
de la propuesta. ¿Quién decide en la materia?. Es que, realmente, la idea es de
no creer…




















