No todos los miércoles son iguales, aunque lo parezcan.
Cada mitad de la
semana, salvo excepciones (algún acto programado para otro día, por caso),
hacemos el trayecto entre Bahía Blanca y Médanos.
Como ese breve viajecito de ida y vuelta, “no es gratuito” para nada y mucho
menos en estos tiempos, tomamos algunas precauciones (por lo que p…. pudiere
suceder).
Aun así, no hay caso, como ocurrió el pasado miércoles (25),
tres días después de las elecciones generales del distrito (el domingo 22).
Con suficiente tiempo, procuramos asegurarnos la presencia,
en el Sillón Mayor de Moreno 41 de la ciudad cabecera, del intendente reelecto
para ejercer, por tercer período consecutivo, el gobierno del municipio.
Nos dio el VB. Queríamos hablar con Carlos Bevilacqua, para
conocer lo que suele ser “normal” tras un comicio: si habrá cambios en el
gabinete; quiénes, de los “testimoniales” incluidos en la lista ganadora (la
verde), ocuparán sus escaños (y no sólo por el día de jura de nuevos mandatos)
o “reasumirán” cargos ejecutivos que ocupan hoy en día, tras la sesión
inaugural del nuevo período legislativo; y algún otro detallecito propio de la
instancia que se abre, en metier político de Villarino.
Fuimos, como casi todos los miércoles, a Médanos. Con un sólo
“compromiso de agenda”. Además, claro está, del clásico almuerzo en el
restaurant “de Mary”, que sigue llamándose “La Ruta”, aunque ya no está en el
viejo lugar, sino “dentro del pueblo”.
No pudo ser, sí, así como lo escribimos.
Llegados al municipio, avisamos de nuestra presencia al
secretario privado del intendente (Diego Alfredo Spinelli), que lo es (si la
memoria no falla) desde el principio de la “gestión Bevilacqua), lo que indica
que pronto va a cumplir 8 años en la misma función.
Y antes de seguir, algo un poco al margen: siempre nos llamó
la atención la continuidad de Spinelli tan cerca del intendente. No es fácil,
lo sabemos, ejercer esa función, de la que dependen, día tras día, no pocos
imponderables.
La secretaría privada, en cualquier lugar que sea, requiere
de “mucho tacto”, además de no poco conocimiento, de situaciones y “de personas”,
así de simple.
¿Qué estamos queriendo decir?. Que la diaria tarea (de
Spinelli en este caso en particular), exige abstraerse de los “estados de ánimo”
personales del funcionario en cuestión. Olvidar, en su casa, sus dificultades,
para atender a la gente (los visitantes que procuran llegar a hablar con
Bevilacqua) con la mejor disposición de ánimo.
Y creemos conveniente, a esta altura, una precisión más:
debe Spinelli, obligadamente y sin concesiones, saber quiénes somos nosotros,
con más de 53 años a cuestas, haciendo lo que ha sido, es y será, si Dios así
lo permite, Diario Villarino, antiguo periódico del distrito (aunque lo
editemos desde Bahía Blanca), que ha atravesado todas las vicisitudes propias
del “periodismo de pueblo”, sujeto a los
obstáculos derivados de algo tan común
como eso de “pueblo chico,
infierno grande”, realidad a la que hemos debido escapar por más de medio
siglo.
El pasado miércoles (25), y lo reiteramos por si acaso, “esperamos
hora y media”, en el hall municipal, la oportunidad, convenida de antemano (el
lunes 23) con el propio Bevilacqua.
Es un mal ejemplo que alguien, cualquiera sea -pero en este caso nosotros, archiconocidos
desde toda la vida y en todos los pueblos- espere tanto tiempo una respuesta.
Cuando nos íbamos, camino del almuerzo, bien pasado el
meridiano, recién entonces, el secretario privado nos dijo que el intendente
estaba de reunión y no podía atendernos.
Si después de 8 años casi, no se aprendió siquiera a
respetar una trayectoria, nos parece encontrar algo de razón en aquellos que
dicen de alguna necesidad latente, en Villarino, respecto de un diálogo más
fluido entre quien gobierna y quienes son gobernados desde Moreno 41 de
Médanos.
Alguna vez, hace tiempo y a lo lejos, en esta misma clásica
columna, sugerimos alternativas respecto a quienes han ocupado funciones de
gabinete.
¿Será necesario volver sobre el tema?. No lo mandamos a
decir, por una costumbre muy nuestra. Lo decimos y suele llevar nuestra firma.
No empezamos ayer…
