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| Luis María Serralunga Editor de DIARIO VILLARINO |
Hay
una especie muy difundida, cada vez más podría decirse, de imbéciles (escasos
de razón) y cobardes (pusilánimes; sin valor ni espíritu).
No
hace falta, pero la agregamos, una
definición de la Real Academia para explicar a qué clase de individuos nos
referimos.
Unos
y otros se conjugan; unos y otros, de la misma calaña, se empecinan (aparecen
cada tanto desde muy diversos ángulos) en poner de manifiesto su ignorancia,
queriendo abordar temas que no conocen; de los que no tienen ni idea, pero
desde los cuales quieren esgrimir algún tipo de defensa de quienes no la piden,
por un lado; y con argumentos que producen el efecto contrario, por otro, como
producto del enfoque que quieren darle a la realidad, de la que nunca nos
apartamos nosotros.
Lo
que decimos viene a cuento de un “comentario”, malamente escrito por otra
parte, que recibimos este lunes (29), a propósito de nuestra nota titulada
“todo mal. Pero puede ser peor”.
Se
entremezclan “opiniones” de lo más diversas, incongruentes además. Hay, por
ejemplo, en el inicio, un tácito reconocimiento de la veracidad de nuestros
dichos: “por fin leo de su parte una nota acorde a la realidad”, dice el autor,
anónimo.
Después,
aparecen las expresiones más “descolgadas”, como la mención del momento en que
ejercimos, válidamente, la dirección de la oficina de prensa del municipio, en
tiempos de Jorge Simoni, munidos de antecedentes (muchos) referidos a la
función a cumplir.
También,
la equivocada referencia al espacio en el que mantuvimos el mismo cargo en casi
nueve meses de la intendencia por el “no electo” 2005, que “nunca tuvo huevos
para decir las cosas de frente” y que se permitió la ligereza de expresar por
radio, en su momento, que prescindía de gente que no le ponía a la función el
espíritu y la dedicación necesarios; un atributo del que precisamente él mismo
Lord Mayor no hacía gala.
Alude,
el imbécil de turno, a que dejemos Médanos y nos vayamos a bahía Blanca,
ignorando de tal forma a algo que todos saben: nunca tuvimos residencia en
Villarino, pero trabajamos periodísticamente allí por más de 45 años, haciendo
mucho más que no pocos con domicilio en sus pueblos.
Otro
error, con el cree dar fuerza a sus dichos, es aquello de “diario amarillo”.
No sabe siquiera de qué se trata un medio de esas “características”. Ignora, y no nos extraña para nada, que en la
época del semanario de papel, 1.800 ejemplares inundaban los pueblos, recibidos
por sus ávidos lectores.
Aquello
de “cascotear el nuevo al gobierno” que
nos adjudica (después de intentar una complacencia con los verdes, que no es
tal) lleva implícito admitir que las cosas “no van bien” en el orden comunal.
Hace
poco más de 8 años que gozamos de una jubilación, bien ganada a través de toda
una vida ejerciendo el periodismo. Y no perdemos el sueño, por la absoluta
tranquilidad de conciencia que nos da una trayectoria (estamos iniciando el
sexagésimo año de actividad) irreprochable, de la que no pueden saber ni
imbéciles ni cobardes.
Luis
María Serralunga
Editor
de DIARIO VILLARINO
