El gremio
municipal adhiere al paro nacional. El ejecutivo descontará el día y el
presentismo a quienes falten este martes (30). A la vez, garantiza la prestaciÓn
de los servicios habituales. El manifiesto de “Nacho” Dallavía. Un nuevo
precandidato que se suma. La UCR “juega al misterio”, como siempre. Todo, cuando
termina el primer tercio del año de elecciones.
SERVICIOS
NORMALES EN EL DISTRITO
“Informamos que,
durante el paro nacional del día 30 de abril, la atención en Villarino de los
servicios de seguridad, centros de salud, guardias, tránsito, recolección y
unidades de gestión municipal funcionará con normalidad. Por favor transmitirlo
a los vecinos”.
Con ese
comunicado, distribuido por la oficina de Comunicación y Medios del municipio,
nos introducimos en la periódica entrega de la columna política de DIARIO
VILLARINO, a pocos días del inicio del año 50 de este histórico medio, único en
su materia que se acerca al medio siglo de su vida periodística, superando
avatares que cada tanto aparecen en su camino.
He aquí que se
llega, también en Villarino, al cierre del primer cuatrimestre del año, con
signos poco alentadores.
Si el municipio,
alerta en su compromiso con los vecinos, hace notar que sus servicios se
prestarán con normalidad, hay algo que, desde otro ángulo, no está funcionando
como debiera en la relación gobierno/trabajadores.
Y está clara –o
no tanto- la cosa.
CUANDO ADHERIR
PUEDE NO SER UN BENEFICIO
Desde su lugar y
utilizando su derecho, el Sindicato de Trabajadores Municipales, “los bordó”
(que no sabemos si lo son todos los empleados), ha anunciado su adhesión al
paro de este martes (30).
Contra lo que se
había establecido como costumbre, en el inicio de la actual conducción del
gremio, nos enteramos por las redes sociales (no por un comunicado que bien
podíamos haber recibido como medio de difusión que somos) de la medida de
fuerza dispuesta por el sindicato.
“¡El 30 los
municipales paramos!. El STMV adhiere y convoca a sus afiliados al paro
nacional del 30 de abril, en concordancia con la Federación de Sindicato
Bonaerenses (FESIMUBO) y la Confederación de Trabajadores Municipales de la
República Argentina (CTM). Paramos contra la inflación, los tarifazos y los
despidos”, expresa el manifiesto del gremio.
Agrega, por otro
lado, que “no aguantamos más”; que ¡vamos unidos los trabajadores municipales!”
y que “unidos podemos”.
Hasta allí,
podría decirse que “todo bien”.
EL GOBIERNO MUNICIPAL
NO CAMBIA SU ACTITUD
Ocurre que, ni
lerdo ni perezoso, el gobierno también ha dicho lo suyo.
Un escueto bando
(perceptible en oficinas del municipio), señala:
“Importante:
mañana (30/04), el STMV se adhiere al paro. Desde el ejecutivo municipal se
dará el mismo tratamiento que los paros anteriores. Los que se adhieren se
descuenta día y presentismo. Cada área pasar a Gobierno el listado para cotejar
con Personal después”.
Entonces, se
vuelve a dar la paradoja de otras veces: un gremio que provoca descuentos en
los haberes de su gente; y un gobierno que no cambia su actitud anterior.
No termina allí
la cosa, aunque así se crea.
LO QUE DICE IGNACIO DALLAVÍA
Ignacio Dallavía
se hizo notar con una declaración bien clara, que se suma a una reciente
expresión suya aludiendo a la crisis que afecta notoriamente al comercio del
distrito.
Esta vez, “Nacho”
no las mandó a decir en su manifiesto. Esto señaló en su muro de Facebook,
remarcando especialmente la situación a que han llevado los gobiernos de Nación
y Provincia:
“Señor intendente
Carlos Bevilacqua: Con el respeto que merece su investidura lo llamo a la
reflexión”.
“La política no
ha podido, mediante el diálogo, lograr que estados nacionales y provinciales
entiendan la situación que vivimos los vecinos de Villarino, donde una y otra
vez nos niegan reconocernos por la zona en que vivimos; nos bajan la obra del
acueducto; nos aumentan tarifas sin tener en cuenta las horas de frío y
temperaturas; no llegan los precios esenciales; nos cierran oficinas públicas,
etcétera”.
“Los trabajadores;
comerciantes; docentes; empleados públicos; jubilados; la gente que vive de
changas, no aguantan más la presión que genera la inflación en su economía”.
“Señor intendente
unamos esfuerzos. El pueblo se hace escuchar cuando se agotan las instancias y
los tiempos. Nuestros vecinos están ahogados”.
“Considerando que
desde la política no se logró bajar la inflación y aliviar el bolsillo de los
trabajadores, ellos han decidido convocar a un paro de actividades para este
martes 30 de abril y lograr que el gobierno escuche y vea lo que está pasando”.
“No castigue a
quienes ejercen su derecho a huelga; entienda que están queriendo lograr lo que
la política no ha logrado”.
“Podemos discutir
si el paro sirve o no sirve, pero también debemos discutir si los pedidos a
tantas gestiones de gobierno sirvieron para ser reconocidos y valorados; definitivamente
no. Vayamos al frente con los trabajadores, no en contra de ellos”.
Imposible acertar
cuál será el resultado de dos posiciones visiblemente antagónicas y una tercera
que, entendemos, busca conciliar posturas (improbable) o unir esfuerzos frente
a gobiernos que persisten en su actitud de desconocer las carencias intolerables
que sufre la población en su conjunto.
EN EL CAMINO
ELECTORAL
En tanto eso
sucede a nivel de la relación gremio y municipio, lentamente (¿puede esperarse
otra cosa en un Villarino acostumbrado a los “misterios”?) se desenvuelve la
etapa preelectoral, camino de las elecciones de octubre de este año, con la instancia
previa de las primarias de agosto.
Se sabe desde
hace tiempo de dos candidaturas marcadas. Una, la del edil Juan Cruz Vidal, que
sigue armando la estructura de Integración Vecinalista, basado en un “trabajo hormiga”,
pueblo por pueblo (el domingo 28 estuvo en Mayor Buratovich con motivo de los
106 años de esa localidad), en pos de la intendencia para el período 2019/2023.
La otra es la del
intendente, Carlos Bevilacqua, que irá por su reelección, con el aval de su
prolija acción de gobierno en casi tres años y medio de gestión. No hay
indicios de cómo integrará la lista de candidatos al HCD, aunque haya quienes
especulan con “pases” de ejecutivos actuales, como “testimoniales” postulantes
o como eventuales parlamentarios.
En las últimas
semanas, por otra parte, el PRO, una de las “patas” del Cambiemos distrital,
sacudió tibiamente el mundillo político con la mención de su precandidato a
intendente: Mauro Damián Chiarelotto, que en el actual período revista como
edil suplente.
Si habrá consenso
o interna, para agosto, es lo que nadie se atreve a vaticinar. Si se saben dos
secuencias: que días atrás, Villarino no estuvo presente en un encuentro de la
UCR de la “sexta”. Y que para este martes (30), estaría convocada una reunión en
el comité de la calle San Martín de Médanos, seguramente para conversar (no se
sabe si mucho más) sobre las candidaturas (o pre) del sector.
De ese espacio,
ninguna novedad respecto de la gente de Coalición Cívica y del Partido Fe,
integrantes locales de Cambiemos.
Más allá de eso,
ha llamado particularmente la atención la casi inusual repercusión que han
tenido las últimas intervenciones personales de Dallavía, en el concejo o fuera
de él. Concitó no pocas adhesiones y hubo quienes lo señalaron como “potable”
para una nominación, habida cuenta que, además, concluye su mandato como
concejal en diciembre venidero. Pero como se da por descartada una postulación
de Carolina Pellejero (la ha negado no pocas veces al ser consultada) se especula
con que el protagonismo legislativo de Fabián Marlia puede ser un indicio para
tener en cuenta.
Se verá andando el
tiempo, y teniendo en cuenta que no hay mucho más que unos 50 días para cerrar
listas…



