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sábado, 24 de octubre de 2015

SE VOTA PARA ELEGIR INTENDENTE

Patricia Cobello
Tres candidatos: la “correcaminos” que desanduvo kilómetros y más kilómetros en su gestión; el “amarillo”, que tiene experiencia anterior en la materia y “ganas” de hacer; y el “verde”, que reclama su oportunidad. El pueblo decide…
Jorge Simoni

Carlos Bevilacqua
Sábado destemplado, vísperas de elecciones. ¿Será porque el clima, como la gente, está molesto, esta vez, con los comicios del día siguiente (25 de octubre). Puede ser, porque no son demasiados los que evalúan, como corresponde, la posibilidad que tienen, cada cuatro años, de elegir presidente, gobernador e intendente. Después, se la pasan, cuatro años también, criticando al que gana y asume, como si nada hubieran tenido que ver con la opción que se les presentaba. Pero ha sido siempre así y es un mal del que los argentinos no quieren apartarse…

Lo cierto es que, y vamos hacia lo particular, que es Villarino, que entre las 8 y las 18, cada uno en el lugar que les fija el cronograma (similar al del pasado 9 de agosto, en ocasión de las primarias) podrá nominar a un intendente; 8 concejales y 3 consejeros escolares, que actuarán en ese carácter desde el 10 de diciembre venidero y hasta el 2019. No es poco decir, políticamente hablando.

En este caso en particular, van a la puja tres listas: la del Frente para la Victoria/PJ, que encabeza Patricia Cobello, actual jefa del gobierno comunal; la del espacio Cambiemos, que lleva como postulante a Jorge Simoni, que fue intendente entre 1999 y el 2055, para ser después diputado provincial hasta el 2009; y Carlos José Ceferino Bevilacqua, que revista con experiencia deliberativa, aunque supo estar, también, en algún cargo ejecutivo de no poca relevancia y ocupó además, brevemente, la presidencia del Honorable Concejo Deliberante del que forma parte actualmente.

No hay que olvidar, porque tiene que ver con la cosa pública, que tanto Patricia como el Zorro ocuparon en algún momento bancas en el parlamento lugareño (la doctora Cobello fue, además, funcionaria de Salud en alguna etapa del mandato de Simoni). Es decir que, en buen romance, para ninguno de los tres le es ajeno el ejercicio de las más altas responsabilidades municipales. 

Podría argumentarse, por si todo lo demás fuera poco, que hasta el propio postulante vecinalista ocupó, transitoria e interinamente, el sillón mayor de Moreno 41 de Médanos, en alguna licencia temporaria de su titular (¿se recuerda aquella conjunción del 2007?).

Pero no es del pasado sino del presente y del futuro la cuestión esencial. De eso se trata, porque está en juego lo que puede ocurrir en los próximos cuatro años; y poco o nada depende de lo hecho o lo que no se hizo en los casi 4 calendarios que pasaron desde que la doctora Cobello asumió en diciembre del 2011.

Aun así, no está de más tener un poco de memoria…

Recordamos, en sentido, algo que ya alguna vez hemos apuntado en esta columna política de DIARIO VILLARINO.

Corría el primer semestre del 2011 cuando teníamos, de tanto en tanto, alguna “charla” virtual con Patricia. En una de esas ocasiones le preguntamos sobre la posibilidad de que fuera candidata a la intendencia. Nos dijo entonces que privilegiaba (bien es cierto que con otras palabras) dos temas para ella esenciales: la crianza de sus hijas niñas aún; y su mayor capacitación profesional, como médica, con cursos de especialización.

Pasó muy poco tiempo cuando, de repente podría decirse, PC se convirtió en precandidata. Así lo creyó oportuno, a favor de la insistencia de su gente allegada, la que, como ella, reconoce ser “peronista” a carta cabal.

Resultado: Patricia fue a las PASO y se impuso a la lista que encabezaba el “Lachi” Rap. Objetivo siguiente: ganar las generales. Y fue meta cumplida, con votos a favor que la convirtieron en la primera mujer electa intendenta de Villlarino.

¿Cómo hizo Patricia desde el 10 de diciembre de 2011 en adelante, tras asumir el máximo cargo distrtital, sin dejar de lado sus prioridades anteriores?. Será algo reservado a su intimidad familiar, sin duda.

Lo que sí es público y merece, sin lugar a dudas, ser resaltado es lo que sobrevino después de la decisión del electorado de ubicarla en el podio político de Villlarino. Porque si algo es notorio, desde el primer día de su mandato y durante los casi cuatro años, es como Patricia dedicó su tiempo de gobierno a transitar, día tras día, los caminos que conducen a todas y cada una de las localidades. Y, abocada enteramente a su gestión, transformarse en una “correcaminos” (nunca tan apropiada esa denominación para adjudicarla a alguien como ella). Lo señalaron, marcadamente, sus continuas presencias en La Plata y Buenos Aires, visitando ministerios y todo tipo de reparticiones provinciales y nacionales, en una “agenda de gestión”, como pocas, en décadas desde diciembre de 1983 hasta el presente. Es probable o casi seguro que no hay registros de kilómetros recorridos por los intendentes que se sucedieron en el gobierno comunal.

El sólo repaso del material que cotidianamente elaboraba la Dirección de Comunicación y Medios del municipio permite asegurar, sin temor a equívoco, lo valioso de la “gestión” de Patricia, hayan alcanzado éxito, o no, sus insistentes tratativas a todo nivel gubernamental.

Quizás podría sintetizarse todo eso con la mención de algunos de sus muchos logros, los más notorios de los últimos tiempos:  la cristalización de la reclamada obra de agua para Médanos (sólo faltaba un pequeño detalle de suministro de energía para la planta de osmosis); la solución a la rémora del agua sólo en canillas públicas, con la red domiciliaria, para Algarrobo; la potenciación del gasoducto Villarino-Patagones, que avanza en su recorrido, pese al escepticismo, incluso, de quienes serán los directos beneficiarios de esa obra; las obras para establecimientos educacionales; la Ley de la Zona Austral Desfavorable, muy discutida por la oposición que la invalida sólo por detalles administrativos que requerían ajustes para su efectiva vigencia; las regularizaciones dominiales que han facilitado la entrega de escrituras a más de 800 núcleos familiares en las distintas localidades; y los planes de viviendas que están en plena ejecución actualmente.   Los citados, son sólo ejemplos…

Seguramente, desde otro ángulo, podrá observarse un cuadro de situación del partido de Villlarino, que difiere de lo apuntado.

Según se esté a favor o del lado contrario, habrá quienes, en la hora del análisis previo a emitir el sufragio, evoquen alguna época distinta, ubicada a fines del siglo que se fue y en el amanecer del que estamos transitando con 5 lustros recorridos ya: la identificarán con la figura de otro postulante a la intendencia en este 2015, a diez años de la terminación de su ciclo anterior, para ir a la Cámara Baja provincial.

A Simoni, que de él se trata,  se le reconoce una capacidad de ordenamiento (con ajuste paralelo) del ámbito administrativo municipal en los primeros pasos de su gestión.

Es cierto, no era de los más afectos a recorrer carteras bonaerenses, gestionando. Más bien, fue de reclamar airadamente, tal fue y es su carácter personal, frente a la falta de soluciones. Bastaría recordar su decisión respecto del Hospital Subzonal de Médanos, que todavía hoy se recuerda.

En su haber estuvo, y de eso no cabe la menor duda, su determinación de ser el primero en instalar, en Villarino, la primera Policía Comunal, hoy vigente. No le acompañó la suerte (pero no fue el único en atravesar esa frustración) respecto a intentar, al menos, encaminar el polémico tema del acueducto del río Colorado, pese a la presencia, por él gestada, de técnicos israelíes en la materia.

Podría considerarse que ni Simoni en su momento, ni Patricia todavía, alcanzaron a cristalizar ese impulso que, con eje natural en Bahía Blanca, promueva integralmente a toda una región del sur bonaerense.

Otro tema de difícil solución, que puede ser visto como desfavorable, para uno y otro, es la atención de la inmensa red de caminos del distrito. Se termina una “repasada” con las máquinas; y la naturaleza, con más el tránsito pesado, obligan a empezar un nuevo recorrido. ¿Puede culparse acaso al gobernante de turno, sea uno u otro?.

Queda para el final, si así se quiere aceptar, la visión crítica del vecinalismo, la tercera opción de futuro gobierno, que aparece como con campo propicio para manifestarse. Lo ha hecho, prometiendo una nueva manera de hacer política.

El proyecto de los verdes focaliza su programa en la presencia de gente muy vinculada las instituciones, que se ha ido agregando, y formando después, en los cuatro años que van desde la aparición de esa agrupación política. Lo suyo, con el antecedente de una elección parlamentaria sorprendente en buena medida (la del 2013) avizora poner en práctica nuevas ideas. Se manifiesta, incluso, desde la innovación que encararían, de ser gobierno, desde la innovación en la estructura de su gabinete.

Bastaría repasar las redes sociales, una forma de expresión en la que conocedores o no del cuatro de situación municipal, abogan por cuatro años más del mismo gobierno (Patricia); por un cambio (Zorro); o por darle la oportunidad a una nueva opción (los verdes de Bevilacqua).

Desde un ángulo o desde otro, la decisión está en manos del electorado. Nada más cierto…