El reelegido jefe comunal
habló durante 27 minutos.
El jefe de prensa – confirmado como tal en el listado dado a conocer tras la jura del intendente – había anunciado, más de una vez, un espacio para la prensa, en el costado derecho del teatro de la Asociación Italiana, para el acto de ayer (11).
En el lugar, sólo
había “demarcado”, un sitio; sin siquiera una
mísera silla para algún periodista.
Andando el
evento, la gentileza de Gloria Pailemann (que ya no figura en el staff
ejecutivo municipal pero actuó en su condición de presidenta de la entidad anfitriona), acercó un “taburete” y botellitas de agua mineral.
Barber demostró,
una vez más, por si hiciera falta, su escaso respeto para con el
periodismo, “atendiendo” (sí así puede decirse) a gente, supuestamente de
medios, a la que nunca se ha visto cubriendo actos oficiales.
Gente de prensa
(el fotógrafo “oficial” anduvo moviéndose por el estrado principal, pero prensa no suministró imágenes hasta el mediodía de este martes 12) prefirió
seguir el ceremonial desde el otro lado de la sala, el izquierdo.
Por lo demás,
otra vez (y van muchas), algunas “concejalas”, como le dicen ahora, aunque el
global “concejales” las comprenda, evitaron saludar, creyéndose lo que no
son (¿importantes?); y sí, muy mal educadas. Y ellas saben a quiénes nos
referimos, sin nombrarlas.
El acto en sí,
rotulado como “sesión constitutiva”, no superó, por suerte, la hora reloj, en
un escenario en el que, colmado en su capacidad, volvió a ponerse de
manifiesto que es incómodo, cuanto menos, para esta época del calendario.
Aun así, hasta
puede considerarse eso como “mal menor”, porque lo importante era la jura de
Carlos José Ceferino Bevilacqua, por tercera vez, para iniciar un nuevo mandato.
Lo que no se
puede disimular, no obstante su mensaje, fue una nueva ausencia del cura
párroco de Médanos, siempre condicionado por una agenda personal que nunca contempla los
actos oficiales del municipio. ¿No está avisado con tiempo, quizás?.
Dudamos… mucho más franco sería decir la verdad; no alcanza con aludir a Ceferino.
Tediosa la
lectura de decretos y/o normas de estilo, que poco o nada importan a la gente,
pero no es culpa de la secretaria legislativa del HCD, Romina Aguilar, porque
es algo que está en el protocolo.
La jura fue
tomada por el flamante presidente del cuerpo parlamentario, licenciado Fabián
Eduardo Marlia, y respondida con el “sí juro”, por el Lord Mayor, con énfasis
(felizmente, el micrófono funcionó).
Un detalle
particular, valioso en sí mismo, fue que Marisa Castiglione, agente municipal
con muchos años en su servicio, firmara el acta.
El discurso del
intendente, después, no difirió de lo habitual, por parte de Bevilacqua, fiel a
un estilo (habría que suponer que la tercera es la última vez, pero nunca se
sabe), que lo llevó a hablar durante casi media hora (27 minutos en rigor).
La lectura final,
repasando cómo quedará el staff ejecutivo (sin algunas variantes trascendidas
días antes), marcó el cierre de esa instancia de inicio de un período de 4 años
que se suman a los 8 ya transcurridos.
El intendente y
los suyos, según nos dijeron, festejaron el hecho en sí con una cena en la
cercana bodega Al Este, de Daniel Di Nucci.
