Municipio
con guardia policial. Silencio oficial sobre los despidos. El STVM convoca a
los perjudicados. Algún nombramiento jerárquico más.
En
la mañana de este jueves (3), el palacio municipal de Moreno 41 de Médanos
aparecía, nuevamente, recorrido internamente por agentes de policía.
Esa
presencia, de la que no se ha dado explicación oficial alguna, estaría generada
en la posibilidad de alguna manifestación de los empleados municipales dejados
“en la calle”, al no renovarse sus contratos, cualesquiera fuera su situación
de revista.
Según
una de las versiones más “extremas”, se estaría hablando de casi 60 despedidos.
Otras referencias orillan los 40 despedidos. Y otra, al parecer más ajustada a
la realidad, pondría en 38 el número de quienes han perdido su fuente de
empleo.
Cualquiera
sea la estimación señalada en “corrillos y mentideros”, la situación es muy preocupante.
En
tiempos en que la determinación del gobierno nacional, de permitir aumentos
excesivos en los servicios que debe abonar la gente, con la más que rápida
devaluación de un 40 por ciento; y la inexorable escapada del dólar (moneda
referencial que avala la desmesurada inflación
galopante que generan los aprovechados de siempre), la cosa, aun en los
pueblos de características más rurales que urbanas, pasa a constituir un factor
de riesgo.
¿Será
por eso lo de la custodia policial en la sede municipal?. ¿O quizás es como “curarse en salud”, en
conciencia de haber tomado medidas que para nada se condicen con las promesas
de campañla?.
Entre
medio de todo eso, siempre hay alguno –del grupo de los imbéciles y cobardes a
los que hemos aludido horas atrás en este diario digital– que pretende
esgrimir, mimetizado en un fuerte color verde (que no es el de la esperanza de
campaña), una defensa del gobierno municipal que, seguramente, nadie le ha
pedido.
Intuimos
(sin alarde de imaginación) que se trata de un marginal (desechado por cuanto
movimiento político al que ha buscado “prenderse”). Hasta podríamos señalar el
apelativo con el que se lo conocía tiempo ha. Pero sería darle a lo que dice
una trascendencia inapropiada.
Nos
limitamos, por eso, a recomendarle que no gaste ni tiempo (seguramente ocioso)
ni la pobreza de expresión de la que hace gala, porque nunca representó nada
aunque haya procurado hacérselo creer a otros.
Muchísima gente, más de lo imaginable, nos ha seguido por más de 45
años, valorando el inequívoco servicio periodístico que hemos brindado. Nunca
más, por otra parte, el desubicado "anónimo" tendrá lugar en el sector de comentarios que admite
nuestro blog.
Y
volviendo al tema que seriamente interesa, ya se han puesto de manifiesto
distintas expresiones, del mundo político de Villarino, repudiando los actos de
“revancha” que ha hecho perceptibles la actitud del gobierno municipal.
Desde
las 16 en adelante, este jueves (3), están invitados los “despedidos” a
concurrir al Sindicato de Trabajadores Municipales, “para que nos acerquen
recibos de sueldo, o documentación que acredite que había una relación laboral
con la Municipalidad de Villarino”, según dice el STMV, citando, también, que “queremos
conocer cada caso y realizar una presentación en conjunto patrocinada
legalmente por la Federación de Sindicatos Municipales Bonaerense y el STMV”.
Mientras
tanto, siguen las expresiones de repudio. Incluso, el propio presidente del
Honorable Concejo Deliberante, Luciano Raúl Peretto Ithurralde se manifestó en
contrario a ese tipo de medidas del ejecutivo, rechazo que se suma al de las
otras bancadas, salvo la verde, claro está, que tácitamente avala la postura
del gobierno, fundada (no siempre con razón válida) en la crítica situación por
la que atraviesa la comuna.
De
otro orden, pero que guardaría relación –por cuerda separada- con el problema
de fondo (el de los despidos), se ha conocido (no hubo divulgación oficial
tampoco en este caso) de un nuevo nombramiento (subdirectora de Gobierno), que
habría recaído en una persona de Bahía Blanca.
Con
ese “cuadro”, hay quienes ponen de manifiesto preocupación por un eventual
desborde por parte de quienes, a ojos vista, sufren las consecuencias de
medidas de “achique” no siempre plenamente justificadas.