5 de marzo.¡Hola!.
Esta fue una
semana corta pero relevante. Por primera vez, el gobierno parece haber fallado
su termómetro del humor social con la crisis del dengue. “Siento que no nos
cuidan”, dijo Mirtha Legrand y viralizó una sensación que todavía no tenía una voz
clara.
La epidemia de
este virus puso a la sociedad vulnerable y mirando el comportamiento de la
gestión. Había un ministro que nadie conocía ni siquiera de nombre y tuvo que
salir a hablar. Hay una historia detrás de la reacción que finalmente tomó la
Rosada sobre un tema que evitaba.
En otro orden,
hay un movimiento fuerte con Estados Unidos. Milei improvisó un viaje a Tierra
del Fuego con la jefa del Comando Sur. ¿Por qué?. Intereses geopolíticos,
visitantes estelares y la necesidad imperiosa de dólares.
Acá te cuento
todo lo que sé.
Ovitrampa.
El destino de la
curva de crecimiento del dengue se mide en ovitrampas, sensores
imperceptibles repartidos en centenas de áreas húmedas de la ciudad de Buenos
Aires, donde suele acumularse agua sucia. Esos sensores, que registran los
huevos que dejan las mosquitas aedes aegypti, empiezan a disminuir su
porcentaje.
En palabras claras, indican que el pico del virus estaría empezando
a bajar. Una tendencia que miran obsesivamente para lograr salir de la crisis
por el miedo y preocupación en la que entramos los argentinos por este fenómeno
que se repite año a año pero que esta vez atacó con ferocidad. Y que era
previsible.
El gobierno
nacional insistió en no participar de la escena hasta que la cifra
de muertes, contagios y dudas sobre la necesidad de una vacuna los
metió en un problema.
Todavía no hay encuestas que devuelvan si la frase de
Mirtha Legrand (“Siento que no nos están cuidando”) impactó en la percepción de
la gente sobre el gobierno. Pero alcanzó para encender las alertas.
Lo que siguió fue
a las apuradas: el ministro Mario Russo -a quién nadie había escuchado nunca-
dando entrevistas con pocas respuestas en televisión; una campaña de
prevención hecha cuando el virus ya está estallado; y el anuncio de una
importación de repelentes que habían abierto hace un mes pero a la que ahora
sumaron una flexibilidad adicional con una resolución de la ANMAT.
Nadie cree que la
provisión llegue a tiempo a la baja del dengue por razones climáticas. O sea,
estamos en manos de la llegada del frío. “Es una responsabilidad de las
provincias. No queremos que la gente demande al Ministerio de Salud de la
Nación por eso”, justificaba ayer un funcionario con injerencia en la
comunicación de esta crisis. En la Rosada, había más preocupación por combatir
lo que sienten como el “lobby de los laboratorios que por la sensación social”.
Sin embargo, miran el pronóstico. Saben que que sólo el frío los sacará de este
problema. Las consecuencias se medirán en los próximos días cuando reciban los
grupos focales.
El látigo y la
zanahoria.
“¿Sabían que el
pelotudo del gobernador de Tierra del Fuego no quiere recibir a Richardson?”.
Es jueves y la reunión de gabinete en la Rosada avanza sobre un repaso general
de distintos temas. El jefe de Gabinete, Nicolás Posse, acaba de contar sobre
su reunión del día anterior entre el ministro de Defensa, Luis Petri, y Laura Richardson, jefa del Comando Sur de Estados Unidos, la
general que se encarga de operaciones y cooperación de seguridad en América
Latina, una militar estratégica para el gobierno norteamericano que llegó al
país preocupada por China.
Fue entonces que
un funcionario soltó que Gustavo Melella, el gobernador fueguino había
anunciado que no la recibiría en su visita a Ushuaia. “¿Cómo, cómo, cómo?”, se
metió el presidente. A pesar de que no estaba en agenda
un encuentro con ella, así empezó la historia del intempestivo viaje
al sur con la primera plana del gobierno y un discurso de medianoche donde
Javier Milei marcó y remarcó la afinidad de su gestión con los intereses
geopolíticos norteamericanos. Una gestualidad conducente no sólo con la
decisión de mostrar una posición diferencial con la provincia frente a una
referente de relevancia global sino también con la necesidad de una excepción
ante el FMI. Un trayecto que parece nublarse.
La agenda de
temas geopolíticos complejos tiene varios hitos.
A Richardson, le
preocupa la base china en Neuquén que funciona bajo el control
completo de Beijing -en esta misma semana el gobierno anunció una inspección
como otro gesto de afinidad-; y combate la construcción de un puerto
multipropósito en las proximidades de Río Grande que sí apoya Melella: “No
vamos a recibir formalmente, oficialmente y de ninguna manera a la jefa del
Comando Sur de los Estados Unidos porque realizan prácticas militares junto a
Gran Bretaña de Atlántico Sur”, había dicho el mandatario en el Monumento a los
Caídos esta semana. El gobernador cree que ese proyecto es una clave para mejorar
el flujo comercial de Tierra del Fuego. Estados Unidos sólo ve intereses
pesqueros y estratégicos de China con la Antártida detrás de esa inversión.
El movimiento del
viaje fuera de agenda del presidente resultó tan gratificante para
Richardson y el embajador de EE.UU. en Argentina, Marc Stanley, que el presidente volvió de Tierra del Fuego con la decisión de participar también en
un evento que no tenía prevista su presencia, la entrega del avión Hércules que
donó Estados Unidos. La agenda de alineamiento intensivo tiene varias capas que
remover.
No hay dudas,
desde que asumió Milei, que esta comunión es una convicción del presidente. Pero hay ahora una intencionalidad adicional. Cada gesto busca
subrayar esa sociedad en la previa del viaje al FMI en Washington del ministro
Caputo: “Si quieren ayudarnos porque somos socios estratégicos, tenemos que
poder opinar nosotros también de cuándo y cómo necesitamos esa ayuda”. En el
medio de estos días de amor entre Richardson y Milei, algunos mencionaban en el
primer piso de la Rosada de un juego de “látigo y zanahoria” con el gobierno de
Biden. Un ejercicio de voluntarismo.
Dilema temporal.
Hay informes que
lee Javier Milei que dicen que toda su gestión está en un “dilema
temporal”. El concepto es bastante literal. Cruza el tiempo del sacrificio con
el tiempo de los resultados. Casi la paradoja del segundo semestre de Mauricio
Macri, creen algunos analistas del humor social que consume el presidente.
“¿Hasta cuándo sostiene la sociedad este ajuste?”.
La respuesta
desvela al presidente y a su círculo más cerrado que aún así, no transmite
temor. Los números siguen mostrando que hay paciencia y que a pesar de que hay
una fuertísima recesión en curso que sólo se profundizará en abril y
mayo, ahora aparece junio como el punto de giro donde algo de la
expectativa debe convertirse en realidad. La mitad del año en donde el gobierno
cree que necesitará sin dudas la llegada de dólares. Los de la cosecha y los
famosos 15 mil millones de dólares que esperaban conseguir del FMI y que ahora,
a pesar del viaje del ministro a Washington, aparece más ensombrecido.
Está sucediendo
esta comentada escena inédita donde la Argentina pide fondos para
su política monetaria y no para su política social. La regla
invertida de años anteriores con la increíble voltereta de que es el FMI quien
no para de reclamar un ajuste menos cruel.
Se construyen en
paralelo, planes B y C para conseguir los dólares.
El fin del cepo,
una de las medidas que soñaban con anunciar lo antes posible, se diluye hasta
no tener esa garantía. En las conversaciones de círculo chico, usan el criterio
de Kelly, famoso para las apuestas: es una fórmula matemática que permite con
bastante precisión saber la posibilidad de que una apuesta sea exitosa. “Ahora
estamos 50 y 50?, dicen sobre el cepo.
La cosecha, una
de las grandes expectativas de dólares del presidente, aparece difusa. En una
entrevista a Blumberg, volvió a desestimar la posibilidad de devaluar. “¿Qué
tipo de estupidez es esa de que tengo que hacer saltar el tipo de cambio
cuando en realidad el tipo de cambio está alineado con el de mercado?”, dijo.
Los chacareros juegan el juego del timing con el precio del dólar. No habrá
devaluación. ¿Cómo será la liquidación?.
Una de las
personas que conversa diariamente con el presidente sobre los detalles del
rumbo económico se fastidia con quiénes critican que no tienen un plan de
desarrollo económico. En una reunión informal del primer piso de la Casa de
Gobierno, comentaba la entrevista que dio Alfonso Prat Gay a José del Río en La
Nación. “No la ven”, sonríe.
El plan oficial
parece una saga demasiado lineal: “Arreglo la macro, seteo las reglas de
juego para que el mercado compita. Y después vayan y compitan. Ni sueñen con un
programa del Estado para reactivar la industria ni promover el consumo. No
creemos en eso”. “¿Es viable en un país con la mitad de la gente pobre?”,
preguntó. “Ese es nuestro mayor desafío”.
El derrumbe.
Según los datos
consolidados y de proyección de consumo de la consultora W, el primer trimestre
que terminó el 31 de marzo, bajó -respecto del 2023- el 40% la venta
de electrodomésticos, 30% los autos, 30% indumentaria, 27% motos, 25%
shoppings, 25% insumos para la construcción, 20% despacho de cemento, 15%
combustibles, 8% supermercados y 5% consumo masivo total.
“Son parámetros
similares a los del año 2002?, dijo ayer en Verdad Consecuencia, Guillermo
Olivetto, el titular de W, especialista en consumo y experto medidor del humor
social. Siete de cada diez argentinos respondieron a la encuestadora Aresco
estar peor económicamente.
Este
mes empieza el aumento de gas, también se anunció el del agua, ya está el
de la luz. Aún con algo de gradualismo anunciado, la escalada será inmensa. Con
la ley de Bases en un trayecto que parece solucionado (un gobernador
dialoguista le dice “minibus” por lo reducida que quedó), con seguridad volverá
el impuesto a las Ganancias, ahora a los ingresos. Habrá una revisión más
delicada de la aplicación de la alicuota y están por conceder un mínimo no
imponible más cercano a sueldos brutos de 1.5 millones para conseguir la
simpatía de los gobernadores del Sur. O sea, menos plata en el bolsillos de los
que cobran esos salarios.
Con todo, la
expectativa de mejora, el gran dato que festeja Milei, sigue
intacta, según Aresco. Pero el 80% de los encuestados respondió que
necesita una mejora económica durante este año. El gobierno espera dar oxígeno
con la inflación. Totalmente convencido de que marzo estará más cerca de 10
puntos que de 13 y con la aspiración de que abril se acerque más 5 que a 10.
¿Alcanza?.
Esa es la
encrucijada del “dilema temporal”.
Esto es todo para
esta semana, el viernes que viene me vuelvo a contactar con toda la info que
vaya recolectando a lo largo de la semana.
¡Chau!.