“Hacer periodismo no es escribir cualquier cosa, tenés que investigar un poquito también”. Así dijo, a las 9.44 de este miércoles (21), un lector que, casi obvio cuando se ataca, se escuda en el anonimato. Es moneda corriente que se eche mano a la posibilidad de comentar una entrada al blog (que permite el sistema) y aprovechando que es costumbre del editor publicar aún aquellos dichos en los que se opina en contra de lo que se ha escrito en este sitio.
Sin embargo, esta vez, hacemos uso de la “franquicia” que nos concede el sistema, y lo damos a conocer pero en el marco de esto que ahora decimos.
Aún desde el anónimo, sabemos quienes opinan y porqué lo hacen.
Después de haber transitado por más de 40 años los caminos, los pueblos e incluso
las oficinas públicas de Villarino (mucho más que buena parte que los propios residentes), sabemos de qué se trata; cuál es la “intencionalidad” de ciertas expresiones; y cómo algunos, del “mepasismo”, han cambiado de colores, como el mismísimo camaleón, pero mimetizándose en esa melange inconfesablemente confusa en que se ha transformado un movimiento que pudo ser histórico (así lo pronosticaban sus comienzos) por la doctrina social que propugnaba, pero que se perdió en el laberinto de un retorno impropio (aquel de los ’70) para generar después la convulsión a la que quiso poner fin un proceso militar que todos pedían pero que devino en una larga y oscura noche nacional hasta el advenimiento de la democracia, en el ’83.
Lo que vino después, nada tuvo que ver con el peronismo de su mentor; mucho menos con las reivindicaciones sociales que fueron su bandera y que algo de bueno contenían.
El menemismo primero y el kirchnerismo después fueron el mentís más acentuado de aquella justicia social que siempre se usó como declamación, para amparar maniobras de todo tipo y orden.
Pero aún en lo estrictamente lugareño, y hablamos de Villarino, distrito al que hemos dedicado nuestro esfuerzo durante buena parte de nuestro largo peregrinar periodístico, tanto como para sentirlo como propio, nadie tuvo que contarnos nada.
Sufrimos la proscripción, allá por los ’70; y de tan obstinados como fuimos siempre, volvimos a experimentarla andando los ’90.
Aún así, nada ni nadie, alcanzó a hacer algo que supliera al histórico periódico que alcanzó a 325 ediciones en sus dos etapas bien definidas. Volvimos, entonces, a hacer aquello que siempre hicimos y aquí estamos.
Aquellos que piden que investiguemos para hacer periodismo nunca supieron ni sabrán “de qué se trata”.
Lo sabemos nosotros que, aún con errores (naturales en los seres humanos), venimos ejerciendo nuestra función casi desde la adolescencia. En forma pública e independiente, desde 1957.
Sufrimos aquella época “infame”, por decir nuestra verdad, y tuvimos que recalar en el sur del país, específicamente en Trelew, en 1976. Experimentamos el cierre de una emisora, el 23 de marzo de 1993. Nos vimos obligados, por si lo otro fuera poco, a cerrar VILLARINO, en marzo de 1995.
Hoy, quienes no saben absolutamente nada, pretenden indicarnos que investiguemos antes de escribir.
Seguramente, si hiláramos un poco más fino, esos mismos que reclaman “se investigue”, preferirían que no lo hiciéramos. Pero, con poco o nada material en las alforjas, y con las preocupaciones cotidianas de todos, dormimos con absoluta tranquilidad de conciencia todas las noches.
Nuestro legado, a la segunda y tercera generación y a las que vendrán, no contendrá bienes. Será apenas el transitar por calles y caminos, cualesquiera sean, con el orgullo de la conducta de toda una vida. Privilegio que no es de todos.
Luis María Serralunga
o sea que no se aprobó mi comentario
ResponderEliminaresta bien, grande tu Historia.... pero investiga igual, por hablar en favor de quien te paga lo haces bien, pero cuando hablas de los demás nada tiene fundamentos, son todos supuestos.. ( será? vendrá? tendrá?) hablas de divisiones que no son verdad y de uniones que tampoco, eso me da a entender que no investigas o todos te mienten.
ResponderEliminarespero tengas suerte con las demás noticias.
Este jueves (22), con la mejor intención, un vecino de Médanos nos decía aquello, que no por antiquísimo deja de tener vigencia en todos los tiempos. Muy simple: aludía al "¡ladrán, Sancho, señal que cabalgamos!". Esto merece un párrafo: no es ese, para nada, el objetivo... y para ser absolutamente sinceros, tanta crítica anónima y fuera de lugar está logrando el propósito deseado. Aparecerán, alguna vez, después, aquellos que nunca hicieron nada que fuera positivo para los demás... y sólo "se rascaron para adentro". Por años, Villarino careció de un medio gráfico que pudiera suplir al histórico periódico que generamos en mayo de 1970. ¿Lo harán acaso los "anónimos"?. Y entonces, ¿se investigarán a sí mismos?. Bueno sería...
ResponderEliminar“Los que conocen el paño, saben porqué se hace periodismo durante los gobiernos militares. No te voy a decir más nada; poné lo que quieras; bah, lo que te digan los que pagan tus notas”.
ResponderEliminarAsí dice un alguien, con la máscara del anonimato, aprovechando que el sistema permite que los que no se identifican falten inequívocamente el respeto a quienes sí lo hacen.
No es la primera vez (y aunque digan que no dirán más nada), sabemos que es probable que no sea la última. Aunque es factible, también, que hartos ya de tanta mala educación, optemos –y derecho tenemos- por deshabilitar la posibilidad de emitir opinión sobre lo que escribimos.
Podría estimarse que “pagarán justos por pecadores”, como suele decirse, y es lo único que nos retiene respecto de no tener que destinar tiempo, que es nuestro, a prestar atención a los anónimos (¿cobardes sería mejor definición?) que dicen lo que dicen sólo porque no lo firman.
No está de más señalar, por si acaso, que todo aquello que algunos lectores creen saber, ameritaría un mejor destino de sus tiempos, en pos de metas más positivas. Bueno sería saber, por otro parte, de que vivieron “esos”, durante las épocas a que aluden.
Por nuestra parte, y nunca lo negamos, ejercimos el periodismo, por caso, obligados a dejar Bahía Blanca, lugar de nuestra residencia permanente, para trabajar durante 1976 y 1977 (y los dos primeros meses del ’78) en la secretaría de redacción del diario “El Chubut”, de Trelew. Ese medio, era propiedad, entre otros, de Atilio Viglione y José María Sáez, gobernador y ministro de Bienestar Social de la provincia del Chubut, a partir del advenimiento de la democracia, en diciembre de 1983.
En nuestro caso, y es público y notorio, ejercimos la titularidad de la Dirección de Deporte y Turismo (y también la de Prensa y Relaciones Públicas), desde 1981 y hasta diciembre de 1983, en la Municipalidad de Bahía Blanca, además de retomar la función de editores del periódico “Tornquist”, de distrito del mismo nombre. ¿Deberíamos, acaso, dar cuenta de nuestros pasos?. Hicimos, y no admitimos duda al respecto, lo que sabíamos hacer, pues además de periodistas, fuimos dirigentes del deporte, por muchos años.
No estaría del todo mal conocer, y lo expresamos a riesgo de ser reiterativos en exceso, de qué vivieron algunos críticos lectores de nuestro blog, en los mismos tiempos.
Recordamos, también, venga a cuento o no, que por otros años, y desde 1957, con gobiernos democráticos o no, siempre hicimos periodismo, en todas sus variantes, y eso sucede hasta hoy en día. ¿Por qué no?. Para que no queden dudas: desde lo anónimo, es todo fácil. Hacerse cargo, no lo es tanto.