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| Juan Cruz Vidal, con su grupo de Médanos, este sábado (31), en la ciudad cabecera |
Del oficialismo verde del municipio y la “catarata” nacional
y provincial del Frente de Todos. Integración Vecinal define su postura alrededor del 7 de septiembre. ¿Nada?, de los seguidores locales de Macri y María Eugenia Vidal.
Queríamos tener, como muchas veces a través de los años, los
cómputos que valen.
No pudo ser y tomamos la referencia dada por un medio de la
“ciudad de las diagonales”, tan poco confiables como los que puede dar
cualquier vecino de la calle.
Sólo daban, los porcentuales obtenidos por cada lista, sin
especificar números ni tampoco otro tipo de complementos que se “aproximaran” a
la realidad palpable de lo ocurrido en el distrito.
Esta era la data consignada:
Acción por Villarino
(Carlos Bevilacqua): 38,03 por ciento.
Frente de Todos (Patricia Cobello): 26,80 por ciento.
Juntos por el Cambio (Mauro Chiarellotto): 17,16 por ciento.
Integración Vecinalista (Juan Cruz Vidal): 8,63 por ciento.
Hasta allí, lo único que pudimos rescatar, buscando y buscando,
dentro de un panorama en el que es evidente el desprecio oficial por un lado; y
privado por otro, por trasladar al público una información concisa.
Lo de la “junta” (rejunte o como quiera llamársele), en
cambio, sí consignaba, tan restringido como es el acceso a su “info” (como si
afuera confidencial y/o secreta), los números de la elección en 7 mesas de
extranjeros, sobre un total de 2.956 ciudadanos habilitados para votar.
Por poco que esa “data” interesa, la consignamos:
Acción por Villarino: 466 votos (39,32 por ciento).
Frente de Todos: 416 votos (35,11 por ciento).
Juntos por el Cambio: 151 votos (12,74 por ciento).
Integración Vecinalista: 152 votos (12,88 por ciento).
Votos positivos: 1.185 (88,10 por ciento).
Votos en blanco: 160 (11,90 por ciento).
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| Cierre del mes de la niñez, por el Frente de Todos, en el predio ferroviario de Médanos |
Hecha esta enunciación, conviene tener en cuenta que en los
órdenes nacional y provincial, las diferencias se alargaron, a favor del Frente
de Todos (Alberto Fernández y Cristina Fernández; y Axel Kicillof - Verónica
Magario ) ante Juntos por el Cambio (Mauricio Macri – Migue Angel Pichetto; y
María Eugenia Vidal – Daniel Salvador), con números lapidarios para los amarillos.
Lo cierto es que con el correr de las horas y los días, no
hubo forma de lograr números confiables.
No nos quedó más remedio, entonces, que manejarnos en base a supuestos.
Las cuatro listas que participaron de las PASO habían
logrado el pasaporte a las “generales” del 27 de octubre, caracterizadas –y no
hay otra forma de hablar de ella– por la sensación que ya flotaba en el
ambiente antes de las primarias inútiles.
Es decir, el pensamiento “globailizado” sólo daba lugar para
poner en juego algunos sitios legislativos y no mucho más, habida cuenta de la “catástrofe”
que para algunos (muchos) significaron los resultados del 11 de agosto.
A lo sumo, quedaba libre el resquicio respecto de la
distribución de bancas en los municipios.
Y en ese pequeño detalle estribaba la incógnita sobre lo que
puede ocurrir cuando se vote nuevamente.
Está demasiado claro que la puja, en Villarino, se limitará
a dos protagonistas: por un lado, los verdes que detentan el gobierno municipal
desde el 2015; por otro, cómo puede incidir la bajada de sufragios que obtenga
el Frente de Todos a niveles nacional y provincial para “achicar” la brecha
entre Carlos Bevilacqua y Patricia Cobello, en la puja por lograr el sillón
mayor de Moreno 41 de Médanos.
Y ese parece ser el
único aspecto que puede despertar ciertas expectativas.
En ese terreno, apareció un interrogante: ¿qué hará la gente
de Integración Vecinalista; y hacia dónde dirigirán su voto quienes el 11 de
agosto apoyaron la nominación de Juan Cruz Vidal?.
Frente a la realidad de estar lejos de “meter” un concejal,
se especuló con alguna variante: que sus adherentes y quienes votaron al “Colo”,
dirigieran su futuro sufragio a la lista del Frente de Todos (Cobello) o bien
dispongan emitir votos en blanco.
Sin embargo, otro habría sido el destino de los movimientos
de los “naranjas”, que se quedaron sin poder usar ese color en las primarias,
supliéndolo por el azul, pues alguna “mano negra” hizo de las suyas al momento
de la aprobación de las boletas.
Eso quedó demostrado un tanto en las declaraciones que Vidal
hizo en medios del distrito, en las que puso más énfasis en alternativas para
el 2021 y el 2023, que en urgencias sobre las generales del mes venidero.
Es más, Juan Cruz, un tanto desentendido de urgencias,
estuvo reunido, este sábado (31), con su grupo partidario de Médanos. Y según
dichos, habría quedado en claro que recién sobre el 7 de septiembre, poco más o
poco menos, decidirán su postura en torno al 27 de octubre.
Mientras, sin apremios a la vista, el oficialismo verde se
dedicaba a cerrar, de alguna forma, el mes del niño, ofreciendo en el Teatro de
la Asociación Italiana, un espectáculo para la gente menuda (y los mayores
también), en el marco de la propuesta de “León, la fuerza del rugido”. La magia ayudó a pasar una tarde muy
agradable.
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| "León: la fuerza del rugido": espectáculo oficial en la Asociación Italiana |
Los “perucas” no se quedaron atrás y concluyeron lo hecho
para los más chicos, con una velada, en el predio del ferrocarril, en Médanos,
también en la jornada final del octavo mes del año.
Quienes no dieron señales de vida, comprensiblemente quizás,
fueron los de Juntos por el Cambio, de los que nada se ha sabido después de la
PASO. Y no es para menos, después de ser terceros cómodos en la distrital; y
arrastrando la mochila de los desaciertos de su gobierno nacional, que ha
sumido en la desesperanza a un alto porcentaje de los argentinos, a propósito
de la crisis desatada ostensiblemente tras el 11 de agosto, por los evidentes
desaciertos de la conducción económica y por “el vacío de gobierno”
desencadenado a todo nivel.
Está claro, por lo demás, que al desasosiego que baja tras
las derrotas de Macri y la Vidal, ante los Fernández (Nación) y Kicillof
(Provibncia), se les suma, a los amarillas, su pobrísima perfomance en lo
municipal. Venían de un 2017 auspicioso (Schaab, Garayeta y Barrios sumaron
tres escaños al bloque encabezado por Villalba) y apenas lograrían una banca (Koch) en octubre, a estar
por los resultados de las primarias, si no se acentúa la pérdida de votos por
el “descreimiento” que se genera desde los niveles superiores.
Así parecen estar las cosas, mientras corren los días sin
atisbos de mejoras.
Eso, de algún modo, plantea un cuadro de situación
perceptible desde afuera.
No es la primera vez, ni será la última seguramente, que
abogamos por una separación de las elecciones (las futuras del 2021 en adelante),
de forma tal que los comicios sean primero los municipales; después, los
provinciales; y, finalmente, los nacionales. De forma tal que no haya ligazón
de niveles, a la hora de votar.
Ya de por sí, en este año, las primarias generaron una
incertidumbre tal que no es posible vislumbrar, siquiera, una perspectiva de
aquí a la entrega del 10 de diciembre.
Entonces, no es descabellado suponer que lo próximo crea una
especie de “isla”, en Villarino. Donde el panorama sólo da resquicio para una
puja entre el vecinalismo de Acción por Villarino, con marcadas ventajas en las
PASO; y el Frente de Todos, confiado en una catarata de votos, sin corte de
boletas, que les llegue desde los Fernández y Kicillof.
Se verá, andando las semanas…



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