y militante por la igualdad de género.
Y un caso que nos ocupa: la censura a la libertad de expresión en Villarino.
El despido de la periodista Silvia Martínez Cassina, que conducía el noticiero del mediodía de El Trece junto a Sergio Lapegüe, se convirtió en tendencia, la tarde de este martes (28), cuando distintos colegas, artistas y políticos denunciaron la medida como una persecución gremial del Grupo Clarín, ya que Martínez Cassina se desempeña como delegada de los trabajadores por el Sindicato de Prensa de Buenos Ares (Sipreba).
En la última semana, la periodista -que representa a los trabajadores ante el multimedio- había exigido paritarias y reclamado por el vaciamiento de la productora Polka. Además, se había pronunciado a favor de que el Grupo Clarín tenga mayor equidad de género.
En el día de su despido, que coincidió con su cumpleaños número 57, y tras 23 años de cumplir tareas como conductora en las señales del Grupo Clarín, Martínez Cassina recibió mensajes de apoyo a través de las redes sociales.
El colectivo de Periodistas Argentinas denunció ante la Defensoría del Público la medida adoptada por el multimedio y la periodista salió a agradecer: “Gracias Periodistas Argentinas x el acompañamiento y apoyo. Después de 23 años en la co conducción de los mediodías del Trece, nos merecemos todes, audiencia incluida, respeto y respuestas”.
Además de su rol gremial, la periodista de El Trece también llevó adelante durante los últimos años una fuerte militancia mediática a favor de los derechos de las mujeres y la igualdad de género. La lucha por la paridad fue la que en 2016 le costó a Martínez Cassina un “mensaje intimidatorio” disfrazado de humorada a través del diario Clarín.
En ese entonces, durante la emisión del noticiero, el periodista Luis Otero había decidido saludar a todas las "Juanas" por el día de Juana de Arco. Cassina asintió el mensaje y le respondió: "Sí, y que siga la lucha". El diario replicó el momento que se vivió con naturalidad al aire del noticiero y le envió un mensaje a la periodista: "Ojo con la lucha, Silvia, mirá que la Juana de la que hablan terminó quemada en la hoguera".
Fue entonces cuando la reciente ex conductora del Noticiero Trece publicó un mensaje en contra del diario Clarín luego de haber recibido, según ella, "el apriete más obsceno, impune y misógino de su vida".
Este mediodía, después de anunciar su desplazamiento como conductora del informativo, la periodista debió afrontar un momento incómodo: durante su nueva condición de panelista, sus compañeros le cantaron el feliz cumpleaños en vivo.
Nota del editor
Lamentable, por donde se mire, la situación generada contra la periodista Silvia Martínez Cassina, excelente conductora del Noticiero Trece, con una sobriedad digna de aplauso.
El tema nos retrotrae a un hecho que, salvando las distancias (y sin salvarlas también), nos ocupa y mucho.
A comienzos de este año 2020, que ha coincidido, el pasado 7 de mayo, con medio siglo de DIARIO VILLARINO, el gobierno verde del Municipio de Villarino nos eliminó del listado de medios que reciben información oficial.
No conforme con ese atentado a la libertad de expresión en el distrito de Villarino, el intendente dispuso no abonar la última factura de publicidad de nuestro diario, que corresponde a una orden cumplida totalmente y emitida por el HCD; y que duerme el “sueño de los justos”, en el despacho de quien se cree dueño de “todo Villarino”.
Como eso les parecía poco, además, el presidente del Concejo Deliberante –cuerpo que reconoció a nuestro diario al cumplir 50 años de vigencia- eliminó a nuestro medio de quienes son anoticiados, simplemente, del orden del día de cada sesión. Un absurdo, si se quiere calificarlo, habida cuenta que el diario es el único que ha dado cobertura plena al quehacer, tristemente célebre, de un cuerpo colegiado dominado por la mayoría oficialista y el acompañamiento de alguna banca opositora muy afín a los dictados del “jefe” comunal.
Todo eso, además, se da en el marco de la ignota postura de otros medios locales, comprados con pauta y silenciados en todo aquello que signifique animarse, siquiera, a contradecir las pobres acciones de un gobierno municipal visiblemente dictatorial.
La frutilla del postre la colocó el titular del cuerpo parlamentario que, valiente él, como única respuesta, después de manifestarse ofendido por dichos nuestros, cambió su apellido en el Facebook que todos leen; y puesto en evidencia –aún para quienes no saben ni entienden nada- se borró de la red.
Eso sucede en Villarino, cuya cabecera, Médanos, está situada a unos 46 kilómetros del centro de Bahía Blanca. Hay allí, marcada censura a la libertad de expresión. Merece saberse y necesita, también, la condena de todos, todas y todes (por si acaso).


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