No parece preocuparle a nadie…
Hoy (26), no estuvimos en el Concejo Deliberante, que tuvo
su segunda sesión ordinaria del mes.
Nos quedamos en casa, para ahorrarnos unos cuantos pesos
(por el combustible y el almuerzo, esto último obligado por las demoras que los
ediles han tomado como hecho natural). No les importa, claro, pero nosotros
debemos cumplir horarios, por prescripción médica.
Tampoco les importa demasiado que la cobertura demande otro
gasto, como el de cargar nafta, pues de otra manera el vehículo que nos acerca
(de Bahía Blanca a Médanos), “se niega a arrancar”.
Por eso, y alguna cosa más, hemos decidido cancelar los
“viajecitos” e intentar –durísimo quehacer – seguir las deliberaciones, previa
espera, por la transmisión oficial.
Menuda tarea, esa. La emisión es buena, dentro de ciertos
límites. Hace mucho tiempo que los micrófonos instalados en el recinto, no
funcionan como corresponde. Un mal que viene de lejos y al que, indudablemente,
no se le busca adecuada solución.
Esta vez, para colmo de males, hubo muchas votaciones
nominales. Por “cantado que sea”, no se escucha qué dicen los concejales al
optar por la negativa o la afirmativa (incluyendo abstenciones). Y no es
problema de nuestro sistema informático, óptimo, y sometido a continuas
revisiones de los técnicos. Los ediles intercambian frecuentemente los
micrófonos, porque no funcionan.
No es lo único, por supuesto. Suelen incorporarse, por
artículo, algunos asuntos. Imposible saber a qué se refieren. Falencia
atribuible a la habitual desidia los componentes del cuerpo, del color que sea.
No les importa que el “vulgo” (nosotros, por muchos años) podamos saber en qué
andan ellos.
Y para ahondar un poco más en el “quid” de la cuestión, un
tema no menor.
Por las “desinteligencias” entre el ejecutivo y el
legislativo, no hay pauta para los medios en lo que va de este 2023. En nuestro
caso, la mecánica repite no poco de lo ocurrido el año anterior.
En el 2022, recién se libró una orden de “publicidad” para
DIARIO VILLARINO, para los últimos 4 meses del año. Los 8 anteriores,
absolutamente nada. Primero, porque optamos por “desinscribirnos” en tributos,
porque por dos años anteriores no tuvimos ingresos publicitarios, por la pandemia primero
y porque los negaron después a nuestro medio.
Ahora, se repite la escena y en los primeros 4 meses del año
que está corriendo, nada por aquí; y nada por allá.
Se ha pretextado – como excusa; no sabemos si válida o no –
una limitación atribuible al Departamento Ejecutivo, que no le paga a los
concejales la “dieta” mensual que les correspondería recibir. Y lo otro, se
suma simplemente por añadidura.
No parece importarle demasiado –nada en rigor– que el medio
que siguió, cuando lo hubo, el acontecer parlamentario del distrito, por más de
medio siglo, opte por “no ir más a las sesiones”. Tomar nota, algo que hemos
hecho pacientemente toda la vida, de lo que se debate, para bien o para mal; y
complementar, cuando es viable, lo tratado, con algún testimonio.
La presidenta del Concejo ha creído oportuno no abordar el
tema “pauta”, con el único medio que ha tenido presencia permanente en el
recinto, por muchísimos años, y que en pocos días, el 7 del mes que viene, llegará a su aniversario número 53.
Por eso, que es un manifiesto “destrato”, optamos hoy por
quedarnos en casa.
Nos ahorramos unos cuantos pesos. Y simultáneamente,
cuidamos nuestra salud.
En la manifiesta era de la comunicación, en la que todo pasa
por los medios, en Villarino, el Concejo Deliberante, prefiere no tener un
periodista en su sala. Triste, cuanto menos…


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