Cuando hace exactamente un mes, Javier Milei visitó a Donald Trump en la Casa Blanca en un encuentro bilateral soñado por él tantas veces -y que terminó agriado por la confusa conferencia de prensa del presidente de Estados Unidos y la pésima reacción posterior de los mercados-, la comitiva no podía asimilar el dislate entre lo que se hablaba en Argentina y lo que ellos estaban viviendo en realidad. Una visita con honores llena de avances no sólo en el rescate financiero sino también en una de las principales expectativas del gobierno argentino: anunciar lo antes posible el acuerdo comercial con Estados Unidos. Algo de eso recordó el presidente anoche cuando descargó esa presión desde una disertación en Corrientes diciendo: “Parece que los viajes estuvieron rindiendo un poquito”. El anuncio del Acuerdo Marco de Comercio e Inversiones tiene varias definiciones y muchas intrigas todavía. En principio, hay un paso importante pendiente en Washington porque muchos de los capítulos que están contenidos en el tratado deberían ser avalados por el Capitolio. Parece estar lleno de riesgos y oportunidades. Hay una ausencia destacable en la definición de los aranceles de acero y aluminio -que Trump subió al 50%- y que fueron parte de las gestiones diplomáticas argentinas para bajarlos. En uno de los apartados parece abrir esa conversación, pero con nula claridad todavía. El otro tema, el de la carne que ilusiona al mercado ganadero argentino y que enojó tanto a ese sector en Estados Unidos, cuando allá anunciaron que cuadriplicarían las importaciones de carne argentina para bajar los precios en el mercado local, no se tradujo con claridad en la información publicada. De hecho está abriendo alertas en los productores argentinos porque por ahora parece más una puerta de ingreso para los norteamericanos que una oportunidad para los locales. El proceso de definiciones se irá conociendo con los días y podrá revelarse en detalle beneficios y consecuencias. Toda esta generosidad proveniente desde el norte es parte de un diseño del continente que se está dando a medida que Estados Unidos y China delimitan su estrategia de poder global. Ayer también quedó a la vista cuando junto además del acuerdo bilateral con nuestro país, se anunciaron también otros con Guatemala, El Salvador y Ecuador, donde gobierna Daniel Noboa, un presidente de fluidos vínculos en Argentina, países con quienes suele compartir los detalles del apoyo que viene recibiendo de EEUU: “La ayuda de los gringos es impresionante”, dice cada vez que puede. En el caso de ese país, la contraparte que le pidió la gestión de Donald Trump ya está bastante clara y es muy poco sutil: este domingo habrá un referendum para votar la autorización de la instalación de dos bases norteamericanas en las estratégicas áreas de Galápagos y Manta. ¿Qué piden a cambio en al gobierno de Millei?. Los parámetros de devolución de favores parecen irse clasificando aunque no sea oficialmente: que Argentina no entregue el 5G ni la Hidrovía a empresas chinas, conceder una base de reabastecimiento en Tierra del Fuego por si la pelea comercial con la potencia oriental genera obstáculos para la operación a través del canal de Panamá donde empresas de Hong Kong tienen la concesión de terminales portuarias. En ese caso, el desvío de la navegación a través del estrecho de Magallanes obligaría a tener espacios de reabastecimiento de combustible. Además, tal como se vio en los anuncios “marco” publicados sobre el tratado comercial, hay un interés particular en un tema que aterra a la industria farmacéutica argentina: la ley de Patentes. Con todo, la Rosada festejó con euforia la oficialización del anuncio. Es parte de una cadena de buenas noticias que sienten que están logrando después de la elección. Desde el 26 de octubre, todas las áreas económicas y diplomáticas del gobierno que están linkeadas con empresas y bancos extranjeros sienten una renovada ráfaga de interés. Saben que puede ser volátil si en el verano no se aprueban las leyes en el Congreso pero por ahora, disfrutan de los llamados que reciben y las reuniones que se realizan. Algo parecido sucede en el mundo privado donde acceder al crédito exterior era delirante o carísimo y ahora hay varios bancos europeos ofreciendo líneas de crédito un 40 por ciento más baratas que hace un mes. Son varias las compañías que agradecen estas ofertas, sobre todo porque se trata de uno de esos momentos de crisis, donde la oportunidad facilita comprar barato y donde grandes compañías como Carrefour argentina, salieron a la venta y están en etapa de definición. |
La gestión por Carrefour. |
Hace un mes y medio, Javier Milei y Francisco De Narváez se reunieron en el despacho presidencial durante una hora y media. Eran los días previos a la elección de octubre cuando la atmósfera política y económica del gobierno parecía atravesada por un loop de oscuridad. Si se miran los rencores del presidente, podría pensarse como un encuentro imposible: el empresario fue uno de los principales mentores de la candidatura de Sergio Massa en 2023 al punto de formar parte del círculo íntimo que lo acompañó al debate presidencial, ese evento donde Milei quedó ofendido para siempre con los ataques -que consideró golpes bajos- de su contrincante. En el despacho, estaban también Toto Caputo y Karina Milei y fue De Narváez el que agradeció la cita trayendo los fantasmas: “Gracias por recibirme porque usted sabe que en 2023 yo estaba del otro lado”, le dijo. El objetivo de esa reunión tenía que ver con una gestión clave en el universo del consumo del país. El empresario, que es dueño de la cadena de super “Chango Más”, ofertará este martes próximo para comprar Carrefour argentina, una operación de mil millones de dólares que de concretarse a su favor, lo convertiría en el operador principal del negocio con el 31 por ciento del mercado y el 40% del volumen de las unidades de venta de los supermercados de todo el país. Sucedió en ese diálogo una transacción interesante: De Narvaez pidió apoyo del presidente frente al gobierno francés para avalarlo como comprador y ofreció a cambio una oferta prácticamente irresistible. Garantizar al gobierno nacional estabilidad de los precios de la canasta básica durante todo el mandato de Milei. Estamos hablando de un jugador que controlaría una parte medular del mercado. El encuentro fue un éxito y en este último mes, la embajada argentina en Francia transmitió el apoyo oficial y Milei también hizo llamados. Es un proceso que se terminará de definir en los próximos dos meses pero que, de concretarse, cambiará la dinámica de las cosas en el sector de los supermercados en el país. |
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