Al presidente lo aburre y lo abruma el Poder Judicial. Es, por decirlo de alguna manera, una facultad que delega en otros. Inicialmente en Santiago Caputo, quien administraba esta área del poder, pero posteriormente, como se sabe, es Karina Milei, con la designación del ministro de Justicia Juan Bautista Mahiques - a quien Milei conoció el día de su asunción- y de su mano derecha, Santiago Viola, los que ejercen ese poder. Sobran anécdotas del plot twist que significó en la interna del gobierno este cambio de mando en la política judicial. Es un estado de situación que expone una guerra bastante salvaje entre Caputo y Karina por demostrar quién influye con eficiencia sobre un sector que tarde o temprano, definirá el destino penal del núcleo chico de este gobierno en causas como Libra, ANDIS y ni hablar del affaire Adorni. Fue Karina la que entonces llevó al oído del presidente la oferta de Mahiques de ayudar en esa preocupación que tan personalmente la contiene. Punto para ella. Ahora, cuando Mahiques mandó al Senado los largos listados de candidatos para cubrir las vacantes, el presidente ni miró la lista ni le prestó atención, hasta que Santiago Caputo, en una de sus largas conversaciones semanales y presenciales, le dijo: “Te fijaste que Mahiques puso a la cuñada de Alconada?". Se refería a María Verónica Micheli, candidata a jueza federal en La Plata, y cuñada del periodista de investigación. El asesor es experto en gatillar el interés de Milei y no hay nada más magnético en este momento que su conflicto con los periodistas. Y para Caputo no hay nada más magnético que dejar expuesto a Mahiques. El episodio, obviamente, escaló: la Rosada presionaba sin disimulo para retirar el pliego, el presidente defendió personalmente la decisión; Patricia Bullrich volvió a protagonizar esta semana una fuertísima escena de autonomía negándose a retirar el pliego de Micheli y promoviendo un dictamen de comisión para que su postulación se trate en el recinto. Ayer, cuando el gobierno creía tener el control de daños resuelto previo a la sesión en el Senado donde se tratarían las candidaturas de los funcionarios judiciales, Bullrich protagonizó una sesión ruidosa que derivó en la aprobación de los 74 pliegos que tenía la Cámara Alta por tratar. Incluida, se sabe, Micheli. Son personas que atravesaron el pantanoso proceso de concursar en el Consejo de la Magistratura, que su terna llegue al ejecutivo; que el ejecutivo elija y los mande al Senado; que la comisión correspondiente del Senado firme un dictamen; que después se apruebe en el recinto y vuelva a la Rosada para la firma de un decreto del presidente de la Nación quien, a esta hora, hizo comunicar que no ratificará a la candidata a jueza de La Plata. De concretarse, es una decisión que tiene un sólo antecedente desde la reforma de la Constitución en 1994: fue cuando Cristina Fernández de Kirchner recibió el pliego del juez Juan Manuel Yalj para firmar su designación como camarista, pero como a la entonces presidenta le molestó que en su rol de magistrado hubiera detenido al gremialista ferroviario, “el pollo” Sobrero, decidió dejar el decreto de su designación sin firma para siempre, según contó el periodista Rodis Recalt. “No puede ser que los jueces le pasen información a los periodistas”, se quejó Milei frente a Bullrich. Es una afirmación asombrosa que muestra, mayormente, su desconocimiento sobre la tarea periodística y sobre todo en los derechos que amparan la protección de las fuentes de información. |
El miércoles sucedió una pequeña anécdota que ilustra esta confusión: en el medio del debate público por Micheli, el presidente reposteó a Silvana Giudici en un tuit donde la diputada libertaria explicaba las garantías constitucionales que protegen la confidencialidad de las fuentes como algo que ningún juez puede desconocer. Era un cuestionamiento a la explosiva carta al presidente de Casación firmada por el camarista Coco Mahiques quien es padre del ministro de Justicia, tiene 75 años y acaba de lograr su continuidad como juez recién prorrogada por cinco años a propuesta del ejecutivo y aval abrumador del Senado. En esa carta, entre otras cosas, propone sancionar éticamente a jueces que compartan información con los periodistas. ¿Había moderado su opinión Milei respecto de la tarea periodística avalando los derechos constitucionales?. No. Se había confundido. Alguien le avisó y retiró el posteo. |
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