El radicalismo ha convocado a elecciones internas, en toda la provincia, para el 24 de junio venidero. Más allá de las distintas opiniones que ese llamado genera (respecto del sentido de oportunidad de esos comicios para renovar la conducción partidaria), en líneas generales se aprecia, en no pocos círculos, que la instancia es algo así como impulsar una nueva etapa, de esas que se dan cuando es perceptible que “se ha tocado fondo”.
En Villarino, se sabe, la UCR (bien es cierto que hay tópicos que podrían “separar” al partido del ejercicio del gobierno en los últimos años, los de la administración de Raúl Mujica y ciertas ambigüedades bien propias de su estilo) perdió la comuna después de 12 años. Eso ya indica que, en lo interno, el partido, con sede distrital en la calle San Martín al 200 de Médanos, no las tiene todas consigo.
Además, y esto es algo palpable y libre de toda discusión, el comité no ha tenido “manejo” apropiado desde el alejamiento del último presidente digno de ser tenido en cuenta como tal: Miguel Raúl Novo. Lo siguiente fue algo así como la antítesis de lo deseable. Y no hace falta hacer nombres ni identificar fracciones intestinas.
Por eso, visto desde afuera, el tiempo que se viene, hasta dentro de unos dos meses y un poco más, aparece como “propicio” para reemprender el camino. Sabrán los radicales (“puros” y de los otros) si aprovechan la oportunidad.
Sin que nada tenga que ver, o sí (los pasos siguientes irán confirmándolo o no), parece asomar, al menos, un atisbo de “aires renovadores”.
Para empezar a discurrir un tanto sobre lo futuro, se nos ocurrió oportuno formular sólo 5 preguntas a Luciano Peretto Iturralde. Abogado joven, lidió con “la más fea”, asumiendo la delegación municipal de Pedro Luro, en los últimos meses de la gestión comunal anterior.
En buen romance, algunos supusieron, con no poca razón, que “se lo quemó” con ese nombramiento, en la ciudad de mayor impulso del distrito. Pero también es cierto (aunque una y otra definición pasen sólo por lo opinable) que Peretto se fortaleció, al “tomar esa brasa caliente”.
Sea una cosa o la otra, “entrevistarlo”, vía del correo electrónico, no fue mala idea. Porque sus respuestas ponen de manifiesto que la proyección de futuro que bien se merece Villarino tiene en él un buen punto de referencia para encauzarse. El tiempo dirá. Por ahora, están sus respuestas al breve cuestionario que le planteamos y que contestó con presteza.
¿Qué saldo dejó la breve gestión como delegado municipal en Pedro Luro?.
Creo que debo dividir ese saldo en dos aspectos, el político y el personal. Y en ambos creo que fue positivo. En el primero de ellos, entiendo que salí fortalecido al asumir una gran responsabilidad pública, en tiempos políticamente difíciles, con una corta edad y una mínima experiencia en gestión, y que a pesar de no haber salidos victoriosos en las elecciones, la gente de Pedro Luro entendió que el mensaje era trabajar genuina y honestamente por el crecimiento de la ciudad.
Tanto el equipo de trabajo de funcionarios de aquél momento como el entonces intendente municipal, sabían que mi objetivo al asumir como delegado municipal no tenía nada que ver con el resultado electoral. Mi desafío era de gestión, y pese a no haber terminado de ser juzgado en términos generales, creo que el paso de ese gabinete joven y con muchos desafíos, fue positivo para Luro.
Pudimos ordenar los espacios públicos, regularizar los servicios urbanos, sistematizar los reclamos y consultas administrativas mediante sistema de expedientes internos, atender más de 30 consultas verbales diarias, de vecinos que requerían hablar personalmente con el delegado. En un vocablo coloquial y futbolero, creo que “dejamos todo en la cancha”, repito, no por las elecciones que era un condimento sin duda alguna muy alentador, sino por el afán de dejar un pueblo más seguro, ordenado, transparente y políticamente participativo.
En el aspecto personal, decía, también creo que fue positivo, me fortaleció como hombre el haber tenido a cargo más de 50 empleados propiamente en la delegación, mas la integración y trabajo coordinado con otras reparticiones como Casa de Abuelos, Guardería, CAPS, Hospital, etcétera. Creo que aprendí mucho en términos de responsabilidad, compromiso y relaciones interpersonales sobre todo con los empleados de dicha repartición, con los cuales cada vez que tengo oportunidad comparto algún que otro asado y mantengo una hermosa amistad.
En algunos círculos se habla de una proyección personal, a futuro, pensando en una eventual candidatura a intendente 2015, con paso previo en alguna postulación al HCD en el 2013. ¿Hay algo de eso realmente?.
La gestión de la “cosa pública” es sin duda una de mis pasiones, la que he tenido la suerte de poder ir cultivando desde el ámbito universitario -al desempeñarme como asambleísta (reelecto) y consejero departamental- y no descarto la idea de en un futuro volver a aspirar a ocupar un cargo público en la municipalidad de mi querido Villarino.
Es algo que no me he planteado porque trato en lo personal de ir poniendo metas inmediatas y sin demasiada longitud temporal. En la actualidad he tomado como desafío junto con un grupo de jóvenes institucionalizar la Juventud Radical en Villarino y regularizar (junto con el grupo de mayores) el comité distrital.
Las eventuales candidaturas para los próximos dos o cuatro años es algo que habrá que ir definiendo con más cercanía. Sí puedo adelantarle que soy un fiel defensor de que dichos candidatos sean extraídos de la legítima y participativa expresión de todos los radicales de Villarino. Creo en la unidad, no impuesta, sino consensuada.
Si de esa voluntad del conjunto de los correligionarios de Villarino, resulta mi eventual candidatura a alguno de los claustros municipales, orgullosa y responsablemente aceptaré dicho compromiso.
Esa especie se relaciona con la presencia en la reciente visita de Ricardo Alfonsín a Bahía Blanca; y, más en lo cercano, con el encuentro promovido el último fin de semana, de la juventud radical, en Pedro Luro...
Con Ricardo Alfonsín con quien he tenido el gusto de estar varias veces en los últimos años, hemos cosechado una amena relación y en su última visita a Bahía Blanca demostró su interés por visitar Villarino y acompañar nuestro fortalecimiento partidario. Es necesario un radicalismo fortalecido y unificado en Villarino. Renovado, pero también consolidado con las figuras que han sido protagonistas en su historia y que creo que aún tienen mucho para dar.
Alfonsín visitará nuestro distrito en muy poco tiempo junto con Juan Pedro Tunessi y tengo entendido que también con el senador provincial Horacio López, y eso demuestra el interés de nuestros representantes por las cuestiones locales y el crecimiento del partido distrital.
El encuentro seccional de la Juventud Radical en Pedro Luro fue fabuloso. Un debate profundo y complejo sobre la relación entre el joven y la política, y los incentivos que como partido debemos dar a conocer para buscar el compromiso profundo de estos para con la política.
Es una de las actividades que se desarrollará en el marco de un programa extenso de movimientos en nuestro distrito.
Lo que en origen podría estimarse como un bloque UCR integrado, parece haberse desmembrado en el HCD. ¿Cuál es la opinión personal frente a esa realidad?.
Creo que previo a las elecciones ya se había visto un alejamiento del bloque radical del HCD de Villarino, producto de diferencias entre los miembros de la nueva bancada disidente y la entonces gestión que sinceramente, ignoro su real causa.
No creo que sea el camino correcto para el crecimiento del partido el hecho de separarse y trabajar apartadamente en términos institucionales, pues fue la voluntad del partido radical quien les confió la enorme responsabilidad de representar los intereses de la gente que dio su voto al partido, y en consecuencia tienen la obligación al menos moral de sentarse a limar asperezas y evaluar el trabajo conjunto y coordinado.
Sé por menciones que se me han hecho al respecto, que el modo en que se ha comunicado dicha disociación institucional fue al menos desprolijo, ya que se ingresó por secretaría un comunicado de este surgimiento de un nuevo bloque, sin previamente informarlo al resto de sus compañeros de bancada.
Puntualmente estoy arbitrando los medios para tomar contacto en la brevedad con el concejal Guillermo Di Rocco y poder sentarme a hablar al respecto. Tengo con él muy buena relación y no me parece positivo que deje de formar parte de nuestro querido Partido Radical.
¿Acciones futuras a emprender?.
El futuro de nuestro accionar pasa un poco por lo que decía previamente. Tenemos que consolidarnos como oposición seria, contundente y profunda. No caer en la crítica general e irrelevante de la gestión municipal. Tenemos que ser serios y contestatarios con la gestión municipal actual.
Hay grandes temas que no han sido a mi entender debidamente planteados por parte de la oposición actual, como faltas graves del ejecutivo. La eliminación de la educación universitaria y terciaria municipal a distancia; la supresión de la Guardia Urbana Municipal (la que todavía es ordenanza vigente y no se está cumpliendo); el despido de más de 70 trabajadores municipales jornalizados de un modo absolutamente desprolijo e infundado; el incremento desmedido de algunos rubros presupuestarios (publicidad, viáticos, etcétera); y la significativa disminución en otros; el llamativo aumento de los cargos ad honorem por incompatibilidades públicas respecto de los cuales habría que requerir informes de liquidación para ver si no hay haberes encubiertos mediante viáticos inexistentes (práctica bastante común en algunas comunas); etcétera. Es necesario que la oposición marque el rumbo en estos temas en los que, a mi entender, se está equivocando deliberadamente el ejecutivo municipal.
Todo ello forma parte de una oposición seria y que cumpla con el sistema de pesos y contrapesos que plantea una democracia bien ejercitada.
Por último, deseo invitar a los ciudadanos de Villarino, a que se sumen a este espacio que ha de luchar como lo ha hecho por más de cien años, por el cumplimiento de los derechos de los habitantes y el respeto de las libertades públicas. Tenemos la autoridad partidaria y moral para hacerlo, sin distinción de partidos políticos. Queremos una Unión Cívica Radical histórica y renovada, con fuerza y convicción. Creo que vamos por buen camino. El camino de la legalidad y la coherencia institucional.
