| Momento en que Sandra Moretti presta el juramento de rigor |
Después de un largo tiempo – año y medio transcurrido entre
marzo del 2020 y este octubre del 2021, con pandemia real y con cuarenta entre
válida y ficticia, según los casos y las desventuras de un gobierno nacional
que no sabe para qué está, salvo para los caprichos de la “vice” y el increíble
rol del “presidente” – volvimos al Concejo Deliberante de Villarino.
No fue fácil, porque, de entrada, dimos con un
embotellamiento en la salida por el “ex” Sesquicentenario, que nos demoró
exactamente media hora. Aun así, llegamos a Moreno 41 de Médanos alrededor de
las 10, cuando estaba en desarrollo la “labor parlamentaria”, cuyo objetivo
nunca entendimos demasiado, a la luz de sus efectos.
Con ediles desperdigados en el reducto (la necesidad
imperiosa de una nueva sede se acrecienta habiendo protocolos a cumplir), pasó
un “largo rato”. “Aquí nada cambia”, nos apuntó Ariel Romero, muy cerca de
llegar a completar su primer período parlamentario dentro de un par de meses.
Sinceramente, lo creíamos postulante para seguir, antes de las primarias. Error
de interpretación, que se nos fue aclarando después, porque, en La Cámpora, “no
todo lo que reluce es oro”, nos dijeron.
Lo demás, en este miércoles (6) que ya pasó, fue un poco más
de lo mismo que hemos visto desde hace bastante.
En realidad, y hay que decirlo, nos “movía” alguna
curiosidad. Porque debía jurar una nueva concejal, Sandra Moretti, en el bloque
oficialista; y se reintegraba (ya había jurado en otra ocasión en tiempos sin
ingreso a la sala) Néstor Salas, también en la bancada verde. No hubo, eso sí,
quien obrara a manera de “presentador” (si se permite la expresión), como para
no andar adivinando quién es quién.
Cierto sí, fue, que dos “visitantes” no habituales (al menos
durante nuestras presencias en el lugar, por tan largos tiempos) se fueron,
cansadas de aguardar que una amiga de ellas prestara juramento para ocupar su
escaño (¿…?).
Hubo un par de tibios amagos (”¡concejales a sus bancas!”),
del presidente, a los que el bloque del Frente de Todos no respondió ni por
asomo, encerrado en su cubil. ¡Vaya a saber que los retenía!, que no fuera su
perceptible quiebre interno.
En cierto momento, aprovechamos la antesala, y charlamos con
el “cuestionado” (¡sí, así lo dijimos muchas veces!) presidente del cuerpo colegiado
(Omar), quien incluso admitió, entre párrafos, haber sido rotulado así.
Respondió cortésmente a la requisitoria “de estilo”, de DIARIO VILLARINO, a
poco tiempo de concluir sus dos períodos como concejal y el período de su
presidencia, que concluirá el 9 de diciembre venidero.
Quedó “pactado” – y no hay razón para no decirlo – un
almuerzo para el venidero miércoles (13), día “de comisiones”, con alargue
hacia el candidato Martín Ravanesi, primero de la lista verde para el HCD.
Promenzio, además, admitió que desde diciembre ocupará un cargo en el
ejecutivo. ¿Subsecretario de Gobierno, tal vez?.
Había más, como para generar cierto interés en quedarnos en
espera: se iban a nominar los dos nuevos vicepresidentes del parlamento. Y así
ocurrió, nos enteramos después: Virginia Formasier, que ese día cumplió años,
fue elegida vicepresidenta primera; y Mauro Koch, fue consagrado como
vicepresidente segundo. Ambos, a punto de llegar a la primera mitad de sus
respectivos mandatos, iniciados en diciembre 2019. Les deseamos éxitos, porque
eso será para bien del desenvolvimiento del HCD, sin que eso signifique
menoscabo para lo hecho por Alejandra Garayeta y Ariel Scorolli. La primera,
estuvo ausente; y el “Camaleón”, anduvo merodeando, en cumplimiento de su nueva
función de “un cierto enlace”, desde su vuelta al cargo de director de
Gobierno. ¡Cuántos cargos!, en la cartera política, dicho sea de paso.
Y a propósito de “chismes”, o dimes y diretes, que le dan
sabor a esta columna: ¿Gonzalo Silva, Carlos Morelli y Martín Ravanesi, la
terna eventual para el 2023, de los verdes, descartada ya Fernanda Bevilacqua,
como candidata – “no quiere saber nada”, la especie – para sustituir al actual intendente?.
Una vista del recinto en plena sesión
Nos fuimos – nos esperaba José Fernando Carrizo Fierro,
senador provincial (MC), en “lo de Mary”, para almorzar – cuando
iban a sonar las 13.
Convenimos, de alguna forma, con (Mauro) Koch, llamarlo para
que nos informara sobre el desarrollo de la sesión, algo que hicimos avanzada
la noche de este jueves (7), y cuyo testimonio vamos a brindar en una entrega próxima.
Y una, para el estribo: sobre las 10 de la noche, embarcados
en la edición de estos “corrillos”,
vimos algo (nunca miramos ese programa) de “InfoVillarino” (TV) que llega por
streaming. Alguien que “los sigue” nos alertó de una presencia anunciada en
cámaras.
Y algo vimos, aunque, por lo prolongado, estuvimos a punto
de cortar la recepción: estuvo Néstor Barelli, en su condición (que repitió
demasiadas veces) de propietario de la disco “Eros”, o confitería bailable de
la ciudad cabecera; negando a la vez (también en varias ocasiones) ser el “jefe”
de esas emisiones audiovisuales, de las que anticipó volver a participar.
Muy alejado, por cierto, de sus incursiones, allá por los ’70,
como locutor en LU7 Radio General San Martín, y munido de algún ¿ayuda memoria?,
el “veterano”, en cierto modo, “desnudó” una iniquidad más, de las tantas que
lo tienen como protagonista, del intendente verdolaga: impedir que funcionen “boliches”
en el distrito de Villarino, cuando Axel (¡Kicillof, claro!, quién si no!) ha
eliminado gran parte de las restricciones en territorio bonaerense.
Seguramente, el Concejo Deliberante deberá tomar cartas en
el asunto, ¡también en eso!. ¿Sí?.
Audio de Omar Promenzio
https://ar.ivoox.com/es/player_ej_76493727_6_1.html
Fotos de la sesión: gentileza de Aldana Génova,
a quien mucho agradecemos su atención.
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