Hace exactamente una semana, en el operativo clamor del círculo chico del poder al pPresidente para bajar a José Luis Espert, había también una presión del comando libertario bonaerense: que no sólo se vaya Espert, sino también Karen Reinchardt, la actriz y modelo que ocupaba el segundo lugar de la lista por la voluntad exclusiva de Javier Millei. Lo que pasó ya se sabe. Espert presentó finalmente su renuncia como candidato el domingo, pero Karen siguió en su lugar. Bajarla era un movimiento destinado a intentar evitar lo que ya está pasando y que con seguridad confirmará la Cámara Nacional Electoral en los próximos días: que ella quedará como cabeza de una campaña que nadie quiere que lidere por la discusión jurídica de las acciones positivas que implican proteger a las minorías que suelen ser afectadas, en este caso las mujeres. Todo el oxígeno y la búsqueda de un relanzamiento en el terreno bonaerense, quedó enredado en una madeja que no tendrá final feliz: Espert seguirá impreso en las boletas bonaerenses y Karen será la primera candidata. Es el escenario más pesadillesco no sólo para el gobierno sino para los que promovieron durante años la búsqueda del cambio de la vieja boleta partidaria a esta Boleta Única que tenía que aportar transparencia y confianza. El domingo de la elección, los bonaerenses irán a las urnas por primera vez con el nuevo sistema y en un acto de tremenda confusión, quienes apoyen al gobierno tendrán que hacer un tilde en el cuadradito que identifica a Espert para votar a La Libertad Avanza. Las escenas inéditas son infinitas, si hasta los famosos debates televisados es casi un hecho que no sucederán porque, en principio, ni siquiera están confirmadas las posiciones en las listas libertarias pero además el gobierno jamás entregaría a Karen para una disputa con Jorge Taiana y Taiana jamás aceptaría la convocatoria de Diego Santilli. Es como una campaña donde nadie hace campaña porque el vértigo rige la conversación pública. Ya es tarde para enumerar algunas anécdotas pero el escándalo por el vínculo entre el diputado nacional y Fred Machado pregnó hasta tal punto en toda la sociedad que no sólo las encuestas mostraban un derrumbe en picada que llevaba la diferencia con el peronismo a casi 20 puntos, sino que había escenas dentro de los propios armadores de campaña donde en la última semana, varios escucharon ruegos de sus familiares: “Por favor, si va Espert al acto, no se te ocurra sacarte ni una foto”. Son detalles pero muestran la popularidad del desencanto. Hoy, el Presidente, ella y Santilli llegarán a San Nicolás para anunciar el primer RIGI bonaerense por 250 millones de dólares para la ampliación de la planta de la siderúrgica SIDERSA. La movida tiene como objetivo, al igual que intentaron en Mar del Plata con la fábrica de papas fritas, mostrar que desde el gobierno hay interés en promover el empleo y reactivar la economía. También hubo una movida política desde la Rosada en estos días que no prosperó: acercar a los hermanos Manuel y Santiago Passaglia, los jóvenes que se sucedieron en la intendencia de San Nicolás y que fueron del selecto grupo que cuando los libertarios quisieron pintar de violeta todas las alianzas con el PRO, pusieron un punto y se separaron. Esa decisión, como en otros distritos, hizo que el desempeño en esa ciudad de LLA fuera un fiasco. Ahora, hay un operativo desde el gobierno de recomponer esos vínculos pero Manuel se fue de vacaciones y Santiago, el actual intendente, sólo aparecerá por la foto formal de un anuncio que celebran localmente. “Ni locos hacen un gesto”, dicen alrededor de los Passaglia. Es una respuesta que se están acostumbrando a escuchar en los despachos del poder. |
“Ninguna buena noticia dura más de 24 horas”, dice uno de los protagonistas de la campaña bonaerense. Se refiere no sólo al poco lapso que duró el aire de la renuncia de Espert sino todo lo que sucede en paralelo. En rigor, toda la operatoria para concentrar en las próximas dos semanas un mensaje coherente es con la certeza de que la elección se jugará por un solo motivo prioritario y es, como siempre, lo económico. Una medición de Aresco, la consultora de Federico Aurelio es muy contundente en ese sentido: dos de cada tres argentinos deciden su voto pensando en lo económico, que está representando, en un 58%, la principal preocupación. Frente a la pregunta de cómo se sienten en ese sentido, las respuestas es que están enojados y que sienten que sólo empeoró. Siete de cada diez personas dicen que reconocen que bajó la inflación, pero tres de cada cuatro sufren porque les cuesta llegar a fin de mes. Adentro de las usinas libertarias saben que el principal desafío es incentivar a la gente a ir a votar porque de las elecciones bonaerenses quedó la certeza que los ausentes eran un público que había votado al gobierno en 2023. Hay una ilusión en el oficialismo de que en el caso de PBA, el triunfo de Kicillof aliente el antikirchnerismo y motive a participar: “El problema es que la gente está enojada por lo económico y eso sigue empeorando”, asumen adentro de la mesa política. |
|
|
No hay comentarios:
Publicar un comentario