domingo, 29 de abril de 2012

DEFENDIENDO LOS TRAPOS

POR LEOPOLDO MOREAU

Leopoldo Moreau
Haciendo uso del lenguaje futbolero podríamos decir que el 27 de abril se cumplen 9 años de aquel día -la elección del 2003- en la que, con Mario Losada como compañero de fórmula, nos presentamos para defender "los trapos", es decir, las banderas, los principios y el sistema de convicciones que le dio razón de ser al radicalismo. Lo hicimos en las peores condiciones a poco del fracaso del gobierno de la Alianza.

Siempre he creído que aquel descalabro fue la razón del enorme daño que sufrió nuestro partido. Algunos haciéndose los distraídos o por ignorancia o por hipocresía o por mezquindad prefieren aún hoy atribuirlo a nuestra performance electoral.

Desde ya que no me siento orgulloso del 2 y pico por ciento de los votos pero si me siento orgulloso de haber luchado y no haber entregado "los trapos". López Murphy y Elisa Carrió prefirieron -aún a costa de infringirle al partido un enorme daño- ir por afuera para buscar su gloria personal. No alcanzaron la gloria y al final del camino se quedaron solos pero el daño si se lo hicieron al partido.

En aquella campaña sostuvimos la necesidad de cambiar la Corte Suprema de Justicia y terminar con la mayoría automática de aquel entonces. 

Afirmábamos que en el marco de la tremenda crisis que se vivía no había que hacer tanto hincapié en la calidad del empleo sino en crear empleo a toda costa; nos comprometíamos a terminar con el régimen privado de jubilaciones y pensiones y a recuperar la riqueza hidrocarburífera para el país, entre otras cosas.

Tal vez muchos no nos leyeron o no nos escucharon en aquel momento y por esa razón no comprendan que muchas de las definiciones que tenemos hoy o de las cosas que decimos en esta coyuntura son, ni más ni menos, que expresiones de nuestra coherencia.

No quiero dejar pasar esta fecha sin agradecer a los militantes de todo el país que, arrastrando el peso de la herencia recibida y la profunda angustia que los embargaba, sacaron fuerzas de donde no tenían y dieron la cara por el radicalismo pero no por cualquier radicalismo, sino por el nacional, popular y progresista que parecía que había muerto pero que comenzó a renacer ese día cuando millones de compatriotas entraron al cuarto oscuro y se encontraron -aunque no la tomaran- con la boleta de la Unión Cívica Radical.

Nota del editor

"Defendiendo los trapos" es un comentario de Leopoldo Moreau.
¿Puede negársele acaso "militancia"?. Seguramente que no.
Y tampoco el conocimiento profundo que tiene de la política en si misma; y de los riesgos que conlleva la actitud de mantenerse fiel a los principios.
No casualmente, sino todo lo contrario, el escrito nos llegó por parte de Miguel Raúl Novo, un "histórico" del radicalismo de Villarino, que lo recibió precisamente de Moreau, en un simbólico reconocimiento a esa inalterable identificación que tiene con los postulados del centenario partido.
En estos tiempos, en que prevalecen los "arreglos", que han hecho no poca mella en lo esencial de las instituciones, algunos ejemplos reconfortan. Porque hacen notar que, pese a todo, todavía hay lugar para la esperanza. 


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