martes, 25 de noviembre de 2014

UN FESTEJO “AL ESTILO” DE LA SOCIEDAD ITALIANA

La emblemática y centenaria entidad celebró sus 104 años.  

 Las fiestas de pueblo (esas que supimos compartir por años de transitar por todos los caminos del extensísimo partido de Villarino) tienen un espíritu muy especial. Es el que brinda el compartir, por un momento, vivencias de otros tiempos; reencuentros que, a veces, se dan una sola vez por año; comentarios de todo tipo, crecimientos de familias incluidos (siempre hay chicos, que renuevan la esperanza de futuro); e instantes para renovar amistades, esas que se mantienen a pesar de las distancias y, también, de los avatares de la vida.

Todo tiene que ver con todo; a veces, un poco más.


La fiesta de los 104 años de la Sociedad Italiana de Médanos (asociación, según su título real), es una de esas oportunidades para disfrutar. De antemano, esperándola (sucede una vez en cada año calendario, aunque ya el “teatro” de Bulnes 70 sea repetido escenario de celebraciones de todo orden). Y ya en el sitio y el momento preciso, viviéndola en todos sus pormenores y en sus “pequeños” detalles, esos a los que la gente encabezada por Gloria no deja nunca pasar por alto.
  
Estuvimos, este domingo (23), en la Italiana. Fue un verdadero placer. Desde la fina atención de la entidad, que nos invita cada vez, como para no poder decirle que no aunque sea en domingo (no hace falta decir, quizás, que pocas veces concurrimos a esos eventos, a esta altura de una larga trayectoria); y pasando por toda la gentileza hecha realidad durante la previa, el almuerzo y la amena sobremesa.

En pocos lugares hemos visto tanta dedicación, empeño y esfuerzo, denodado (porque hay que estar en eso), por hacer que todos se “sientan a gusto”; paladeen un exquisito menú (la carne asada es un verdadero lujo); y seguir, después, paso a paso, con el placer de una velada muy gratificante.

 Nobleza obliga a citar un ejemplo que no puede llamarnos la atención, pero sí debemos señalar. Héctor Piattoni, legendario presidente, por años de la Sociedad Italiana, que reconoce cíclicamente su entrega, tuvo a su cargo la atención de la mesa 9. Ciertamente, inmejorable su predisposición. “Al toque”, con cada pedido, después de preguntar, una y cien veces, “si faltaba algo”. Revelador, ese ejemplo, del que es “uno más” de un excelente grupo, de cual es el espíritu (no está mal repetir eso) que caracteriza a los hacedores de este presente de la más que centenaria y emblemática institución. Todos son uno, sin que importen los cargos y sí un entrañable cariño por su asociación.


No hace falta abundar en detalles. Pero diremos que en la mesa 9 tuvimos oportunidad de conocer pormenores sobre una de las protagonistas del encuentro: Gabriela Biondo (“Gaby, la voz sensual del tango”, como se la conoce artísticamente) nos comentó al  pasar algunos aspectos de sus próximas actuaciones, que la llevarán tanto a Mar del Plata como a Villa Gesell. Ella, que estuvo junto a su familia, deleitó a la “platea” con su intervención, en dos entradas que matizaron la tarde y en las que puso de manifiesto las razones que la han convertido en una de las figuras de estos tiempos en nuestra región y un poco más lejos también.

Acostumbrados a verlo con gesto adusto en su función de maestro de ceremonias de muchos actos oficiales, nos sorprendió Enrique Eduardo Sosa, en condición de animador. Salido de libreto, le dio un toque muy personal a la conducción de las distintas y variadas instancias del festejo.

Los homenajes (obsequios recordatorios mediante); el baile; los sorteos; la torta del cumpleaños; el brindis; la mesa dulce; y muchas otras alternativas fueron animando la cita, tradicional ya, pero siempre renovada.


Todo fue, simple pero elocuentemente, al estilo de la Sociedad Italiana. No podemos sino señalar cuánto de su impronta personal le impone Adalberto a cada evento. Pero como nos alcanzan “las generales de la ley” (dicho esto por una amistad que supera los 40 años), no diremos más que eso. Ni mucho menos…  
    












2 comentarios:

  1. Estimado Luis: Muchísimas gracias por su mención a mi trabajo... cierto que lo es, pero "mi debilidad" por destacar los valores de mi pueblo, (su gente, sus instituciones, sus asados, sus vinos...), hacen que cada animación para las representaciones locales sea una oportunidad para llamar la atención a las cosas que hacen de éste pueblo, no solo la residencia de muchos de nosotros sino también "nuestro hogar"... el lugar que elegimos para formar y criar una familia y compartir nuestra vida de vecinos como solo en un pueblo puede ocurrir. Y en éste pueblo, la Sociedad Italiana es uno de los pilares fundacionales.
    Gracias por el tiempo y la nota dedicada a esta Institución de la que estamos orgullosos

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  2. Gracias, Henry...!. Rescato los valores del pueblo -Médanos- pues pese a que nunca he residido allí, sé de las virtudes de la vida en una comunidad así. Por eso he dicho, por poco que le importe a los demás, que es algo así como "mi lugar en el mundo". Y por eso sigo no sólo yendo, semana a semana, sino muy cerca, en la medida de lo posible viviendo en Bahía Blanca, de todo su acontecer. Lo de la Sociedad Italiana y su gente merece un comentario y todo el reconocimiento que pueda otorgársele. Excelente tarea, que es un verdadero ejemplo para todos...

    Luis María Serralunga
    DIARIO VILLARINO

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