Como en tantos otros casos, el tema no es nuevo.
Sin embargo, parece no importar demasiado, porque, a decir verdad, no sabemos que ningún funcionario haya postergado sus vacaciones anuales, ni haya obviado tomárselas en el mes de feria, el que más gusta a los intereses, comprensibles sí, por aquello de la unidad familiar.
El caso es que, estando en la semana que pasó un poco más seguido por Médanos (porque está entendido que uno vive en Bahía Blanca), ninguna cuestión fue más ostensible que la del agua.
En dos de las ocasiones, desde las canillas (y no fue uno sólo el testimonio), no salía una gota del vital elemento, imprescindible para la vida humana, entendiendo por ella la que antepone la necesidad de “una mejor calidad”.
Es que alguna mente muy lúcida había optado por cortar el servicio, para evitar así el riesgo que implica el alto porcentaje de arsénico que, según han puesto de manifiesto los análisis, estaba contenido en el agua provista por ABSA, aunque más no fuera en cuentagotas.
Una asidua lectora de este blog nos ha dicho, en estas horas: “es un desastre, dan dos veces por día; 2 horas cada una, en horarios rotativos; con poca fuerza que no entra en los tanques; la mayoría de la gente está pasando días sin una gota”. ¡Así no se puede vivir!, cerró sus breves palabras, no sin acotar que “desde el ejecutivo no creo que se esté haciendo nada”.
En realidad, ha sido generosa, concediendo que “no cree”, pero sin ser, por prudencia, lo terminante que seguramente está pensando, antes de conceder el beneficio de la duda.
Que ABSA haya dado, como sabemos que lo hizo, cierta recomendación para racionar el uso, se inscribe en algo que bien puede considerarse una burla; una falta de respeto. Encima que no hay agua y contiene alto volumen de arsénico, se sugiere no usarla.
Algo hicieron, ante la alarmante situación, los medios locales, unidos en una expresión junto a la gente, en un comprensible reclamo conjunto.
Sin embargo, se acerca el final del primer mes del año y podría decirse que absolutamente nada se hizo bien para resolver el delicado problema.
En verano, con el rigor termométrico en alza, y sin agua, no es posible vivir dignamente.
Si eso no es motivo suficiente para que alguien ponga manos a las obra y haga algo, la población de Médanos, como se dice hoy en día, “está al horno”. ¡Justo ahora!.
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