Si la tarde, este domingo (24), fue ideal o no es, quizás, una cuestión opinable. Que fue bien aprovechada, en el Barrio Hospital, no caben dudas. Allí, Acción por Villarino desplegó un encuentro en el que mezcló la política (con breves discursos, porque está visto que la gente ya no se “banca” eso, sino que quiere realidades a través del tiempo), con el fútbol y la música.
También hubo chocolate y tortas, como signo de que más allá de aquellos que hablan, o los que cantan, como Pablito Duarte, que también es candidato, están quienes trabajan desde sus casas, para hacer la cosa un poco más dulce.
Como hubo empate en el fútbol, definieron por penales. Y salvando las distancias, se parecieron bastante a la complicada y olvidable Copa América, que estaba terminando en el Monumental, sin Argentina ni Brasil en la final, como demostración de un fracaso total, que hizo que hasta “don Julio” tuviera al menos un ápice de “vergüenza”, aunque en una de esas estaba sólo preparando alguna tropelía más para mañana, cuando a las 5 de la tarde, se reúna el comité ejecutivo de AFA para despedir al “Checho”.
Lo cierto, si del partido se trata, es que lucieron más los arqueros, en tanto algunos mandaron la “redonda” a cualquier lado, para desasosiego de Pedrito Stefanazzi, quien a toda costa quería relatar algún gol que valiera la pena.
Cada uno a su turno, se manifestaron Norma Caraballo, Jorge Alemañy, Juan Cruz Vidal, Marina Malmoria, Mariano Melger y Gustavo Ravanesi.
Quien cerró los discursos fue Carlos José Ceferino Bevilacqua, cuya palabra era, obvio, la más esperada.
“Carlitos” fue muy simple y categórico. Como el encuentro tenía fútbol y música, atinadamente dijo que se harán cosas en deportes y en cultura. Pero, político al fin, y porque la gente quiere soluciones, se jugó al expresar que se buscarán fuentes de trabajo, aludiendo de esa manera a una de las aspiraciones más perceptibles del electorado.
Pidió respaldo el 14 de agosto y el 23 de octubre; y está bien que lo haya hecho, porque las “primarias” tienen su significado (no son un pretexto pensando en lo siguiente); y es imprescindible que ese primer apoyo deberá ser ratificado en las generales, porque un gobierno “localista” en esencia, seguramente, le prestará atención a las necesidades esenciales de la población de Villarino.
Cuando nos fuimos, ya había cantado “Pablito”; y seguían los grupos locales que hacen música. Empezaba a caer la tarde, todavía en cierta manera cálida. Era casi la misma hora en que, en dos próximas instancias, ya mencionadas, será palpable, a la hora del recuento de votos, si Villarino, como es deseable, “piensa a futuro”, para olvidarse de sus males. Quiénes lo deciden, no pueden equivocarse.
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