La "movida" por el agua en Médanos.
A apenas seis horas faltantes para la terminación de
un durísimo 2013, que fue un año electoral, la ciudad cabecera del distrito
sigue inmersa en un problema que no es nuevo, porque es de antigua data.

Sólo de puro memoriosos recordamos que -allá por
1987, esto es unos 26 años atrás, junto a dirigentes y representantes del
gobierno de turno (era intendente Aroldo Primero Aparicio por entonces) participamos
de un viaje a la ciudad de Buenos Aires con el propósito de interesar a
funcionarios de aquella época en la solución de la tremenda dificultad que, en
todo momento, significaba la escasez en la prestación del servicio de agua
potable en la ciudad cabecera.
Se nos hace presente, respecto de aquella
alternativa, el recuerdo de don Luis Di Nucci, que tenía una muy particular
visión de las cosas. Pero paralelamente, era, desde siempre, un luchador por
esa causa.


Al retorno, incluso, hubo una asamblea, en la que
era por entonces la sede de la escuela secundaria, donde algún experto en la
materia –el ingeniero Manuel Muradas, que había sido gerente de Aguas
Corrientes Bahía Blanca- expuso sus conocimientos en la materia. Decir que la
campaña, emprendida con no poco énfasis, tropezó con las piedras que siempre
están en el camino, es poca cosa. Ya en aquella época, se hablaba del agua para
riego y para consumo, que se traería del río Colorado, para abastecer no sólo
ya a Médanos y Algarrobo, sino también a Bahía Blanca y a Punta Alta. ¡Pavada
de proyección!, por cierto.
Recordamos otras alternativas. Una que tenemos
fijada en la memoria, ocurrió corriendo el 2005, con la venida a Médanos de técnicos
israelíes, duchos en el tema por el aprovechamiento extremo que supo hacerse en
su tierra.

Estamos cerrando el 2013, decíamos, y la cosa está a
fojas cero. Pero quizás, esta vez, se haya tomado “al toro por las astas”,
porque la gente, simplemente y con razón,
no aguanta más y está harta de promesas incumplidas (¿de acuerdo Daniel
Scioli?).
Tras dos convocatorias masivas, con muy buena concurrencia, parece haberse decidido (de ambos lados: vecinos por un lado; gobierno por el otro) empezar a transitar el camino correcto: unir esfuerzos e ir a La Plata para exigir (no puede definirse de otra manera la actitud) que el gobernador “baje” a Médanos; sepa de una vez y para siempre, de primera “agua” (perdón por ponerla en el medio cuando no la hay), cómo es la cosa; y asuma, de inmediato, el compromiso de dar, ¡ya!, una solución. La paciencia colmada no admite otra vía. ¡Y está bien…!. 




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