Aspira
un futuro de unidad en el peronismo. Casi como admitir que no hay otra.
No
es fácil asumir una derrota, en cualquier actividad que se haga.
Quizás,
porque ha sido deportista y tiene un cúmulo de victorias y contrastes,
a Fabricio Stefanelli no le falta experiencia.
Aun
así, y esto es palpable, a pocas horas de los comicios legislativos del medio
término, este miércoles (25), cuando hablamos con él no disimulaba su estado de
ánimo.
En
su caso, se conjugan, hoy en día, dos circunstancias poco alentadoras: perdió
la posibilidad de renovar su banca (es hasta diciembre el jefe del bloque del
Frente para Victoria /Partido Justicialista); y mucho más, la perspectiva de
ser el candidato a intendente (su papá, Augusto, lo fue por 12 años).
En
sus respuestas, en un reportaje de unos 17 minutos, reconoció los errores
cometidos (empezando por la imposibilidad de una sola lista de raíz peronista);
se mostró impactado, con no poca desazón, por los resultados de la elección; y,
por último, se esperanzó en un futuro para el que aguarda que haya unidad en
las fuerzas que fueron dispersas.
Abogó
por una renovación. No disimuló que la reducción del bloque que ha liderado
tendrá un especial significado para su grupo, pero prefirió ver, como lado
positivo en lo personal, tener más horas dictando clases.
Joven;
con dinámica y con toda una tradición familiar, no descree de la política. Se
verá. Fabricio respondió, con fluidez, a todas las preguntas que le formuló DIARIO VILLARINO, en una entrevista con connotaciones para nada comunes, porque le conocemos desde que era él muy chico; y vimos, en su semblante una mal disimulada tristeza. Suelen pasar cosas así.
Aquí está lo que dijo:

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