Hace una semana, el pasado sábado (9), más o menos a la misma hora en que escribimos en esta jornada –sábado 16– el intendente de
Villarino había salido a la palestra con una bravuconada.
Pero aclaremos: no lo era tanto (no le da para eso ni para
muchas otras cosas), porque su mensaje (un audio) estuvo dirigido a su “tropa”,
del partido Acción por Villarino. Es decir, como para decir algo y que quedara
en lo interno; si fuera posible en el subsuelo, para que trascendiera pero no
tanto.
Se “la agarró”, que es sólo una manera de decir, porque
frente a frente no se animaría, con los medios, esencialmente con éste – DIARIO
VILLARINO – y también con la gente que se expresa en las redes sociales, porque
no tiene otra manera de decir lo que siente (bueno, regular o malo, según el
cristal con que se mire), porque el “lord menor” no recibe a nadie (nunca); o
porque sería atendida por alguno de los que acompañan la gestión, encabezados por el “picasesos”,
mano derecha.
Lo ocurrido una semana atrás, cuando se supo de dos casos de
afectados por coronavirus, fue sólo el comienzo.
Además de vilipendiar (siempre la culpa es de otros) el
intendente fue un poco más lejos. Hizo responsable al presidente de la Nación
por haber decretado (los DNU del momento) como esenciales (¿para qué?) a los
parques eólicos.
Pero anunció que el de Mayor Buratovich quedaba clausurado por 14 días. El lunes (11) había movimiento de máquinas; señal inequívoca de orden incumplida. Hasta ahí, una novedad, con sorpresa, como toda cosa que se presenta de improviso y toma a la gente como “desprevenida”, aunque no lo sea tanto.
Pero anunció que el de Mayor Buratovich quedaba clausurado por 14 días. El lunes (11) había movimiento de máquinas; señal inequívoca de orden incumplida. Hasta ahí, una novedad, con sorpresa, como toda cosa que se presenta de improviso y toma a la gente como “desprevenida”, aunque no lo sea tanto.
Tras ese primer impacto, menudearon los “ires y venires”,
con mensajes en las redes, no poco desventurados algunos, como consecuencia de
la presión psicológica que la situación generaba y de la que, casi para todos,
es muy difícil apartarse.
Lo que no pudo pasar inadvertido fue la aparición de nuevos
casos del Covid-19. Y llegaron a este sábado (16), totalizando 9 que, ahora sí,
en casi todos lados, son rotulados con un mismo origen: el parque eólico de
Buratovich, por vía directa (¿será eso el estrecho contacto?) y por enlaces,
como uno conocido en la noche de este viernes (15), porque el afectado fue el
portero del apart hotel en el que residen dos operarios que trabajan en el
predio.
Llama la atención – pero es tan sólo una visión que puede no
ser acertada – que casi de inmediato se consigne la rápida intervención del
comité de crisis de Villarino.
Ese grupo -¿tiene reunión permanente; todos
están en el mismo lugar; están residiendo sus integrantes en la ciudad
cabecera; deliberan en sesiones virtuales?- genera interrogantes, todos sin
respuesta.
El descripto, sin entrar en pormenores ya comentados durante
la semana, parece ser el cuadro de situación, cuando ya ha caído la noche sobre
la templada última jornada de la semana que concluye.
No hay declaraciones (alguna explicación debería dar,
pensamos) del jefe de gobierno municipal de Villarino.
A no ser que el “corona” ya se lo haya llevado puesto, los
medios, la gente, todos en fin, esperan que aparezca y diga algo. Serio, no en
joda…!.

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